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Por Graciela Guerrero Garay

 No es retórica destacar los ingentes esfuerzos que se realizan en las provincias de Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo para levantar de los desechos esa imagen de belleza y cubanía que puso a ras de tierra el huracán Sandy, cuando azotó violentamente el oriente cubano a finales de octubre.

La solidaridad ratifica el sentimiento internacionalista y humano que lleva en la sangre este pueblo del Caribe, donde el “Sí, se puede” corona las más difíciles tareas. Las imágenes difundidas en la víspera por el Noticiero Nacional de Televisión corroboran esta  loable disposición con la presencia de numerosos colectivos de otras provincias, presentes allí desde que se decretó por la Defensa Civil la Fase Recuperativa para esta zona del país.

Brigadas enteras de la Empresa Eléctrica trabajan, ininterrumpidamente, para levantar las torres de alto voltaje que cayeron al suelo por culpa de los fuertes vientos, a la vez que similares restauran o cambian tendidos eléctricos por barrios, municipios, campos y ciudades a fin de restablecer, en tiempo record, la electricidad.

Lo mismo ocurre con la telefonía, las actividades económicas fundamentales, la construcción de viviendas, el abasto de agua y el acceso a la vía pública, avenidas, calles, caminos y terraplenes, todo prácticamente destruido en cuestiones de horas por un huracán que entró sin piedad alguna al territorio nacional.

Empero, al decir de cubanas y cubanos, detrás vino este otro con igual fuerza humana y manos agigantadas para corroborar que en la Isla se cumple el viejo lema de los Tres Mosqueteros, Todos para uno y uno para todos, y ya son innegables los logros que se alcanzan, apuntalados también por los envíos y donativos de naciones hermanas que dan el imprescindible socorro a Cuba y los damnificados.

Destacan asimismo las contribuciones de organismos, organizaciones e instituciones que, desde el centro y occidente del país, hacen colectas monetarias o materiales para enviar a sus homólogos santiagueros por ser los más afectados por “Sandy”, que a su paso dañó unas 130 mil viviendas en la Ciudad Héroe de Cuba y otras 52 mil en Holguín, junto a pérdidas enormes en la agricultura y la casi totalidad de los servicios.