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Por Graciela Guerrero Garay

La prevención del cáncer es una de las prioridades médicas en la que muchos especialistas y programas de salud detienen sus pasos, dado el incremento real que tiene esta enfermedad en el mundo y las fatales consecuencias de su desenlace en la mayoría de los pacientes.

Cuba, con un sistema gratuito de atención sanitaria y toda una red consolidada de unidades  de alto rigor científico y personal adecuadamente calificado, no escapa de estar entre los países donde la dolencia empieza a marcar cruces en las estadísticas,  a la vez que investiga, crea vacunas y busca alternativas eficaces en tratamientos preventivos o post – operatorios que permitan, de alguna manera, elevar la calidad de vida de los enfermos o solucionar quirúrgicamente la dolencia.

Aún con todo, el cáncer es como un remolino o trombo marino que llega, así de pronto, y te desnuda sin permiso, te hace ruborizar y, al final, deja un sabor a impotencia terrible y una tristeza incómoda, tal cuando se tiene tierra en los ojos. En los niños, fundamentalmente en quienes nacen con tumores malignos, los casos conmueven y llenan de luto a cientos de familias.

Para los cubanos, dotados de un sentido familiar y una solidaridad encomiables,  la batalla de la prevención es prioritaria y, en la medida que crecen las investigaciones sobre los posibles orígenes de la enfermedad, se lucha por crear una conciencia comunitaria  que permita, desde los Consultorios del Médico y la Enfermera de la Familia, no darle terreno al desarrollo de las células cancerígenas.

En este intercambio espontáneo de conocimientos, vivencias, esperanzas y sabiduría popular que acontece en la cotidianidad de barrios y vecinos, Migdalia Betancourt  me muestra  un escrito que recibió de manos de su abuelo – ávido lector de la literatura científica -, donde certifica el Instituto de la Salud L.L.C 819 N: Charles Street Baltimore, MD 1201 que el jugo del limón natural es una terapia efectiva contra el cáncer.

El documento, publicado en un folleto de procedencia española, atribuye a ese cítrico un efecto poderoso sobre los tumores y quistes de todo tipo, a la vez que trabaja como un agente anti-microbial con amplio espectro sobre las infecciones bacterianas y por hongos, es eficaz  para los parásitos internos, regula la presión arterial, combate la tensión y los desórdenes nerviosos.

De tal hecho, los científicos recomiendan tomar limonada como jugo natural, sin preservantes y poca azúcar, y siempre que se pueda sustituirla por agua, pues también este fruto es una fuente rica en vitamina C.

La terapia del extracto del limón para prevenir y combatir el cáncer empieza ya a ganar esperanzas entre los enfermos  y las familias de esta zona oeste de la ciudad de Las Tunas, en el popular Reparto Santos. Las mujeres, en las charlas sanitarias que se planifican por la FMC y que avala con su presencia el Delegado del Poder Popular y el médico del área, se encargaron de ponerla en las manos y el corazón de todos por si pueden ayudar a otros o aplicarlas en sí mismos.

En detalles tan simples y tan morales y humanos a la vez, Cuba se alza en el cumplimiento de hacer valer que la salud no es privativa de clínicas ni médicos, sino que desde el taburete de la abuela, con la medicina tradicional y la cultura milenaria de los pueblos, la prevención no es un mito ni una mera propaganda. Es un derecho de todos.