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Por Graciela Guerrero Garay    Foto: Norge Santiesteban VIdal

Los pregones despiertan el reloj de las mañanas en las calles de este Balcón del Oriente de Cuba, con sus peculiares y diversas maneras de ganar clientes y vender las mercancías que traen en carretillas, canastas, jabas, coches, carretones o los llamados bicitaxis adaptados a las circunstancias y los productos.

Aunque las ofertan cubren una multifacética gama de útiles y servicios manuales, los aderezos, viandas, hortalizas, vegetales  y frutas son más recurrentes y responden al incremento de la  producción de estos alimentos, a pesar de la sequía y lo fuertemente desbastadas que quedaron las plantaciones en pasadas décadas por los fenómenos atmosféricos que azotaron la Isla y, en particular, a esta región.

El mamey, por ejemplo, que casi fue pieza museable entre las disponibilidades durante largos años, llega hoy a estar entre los que abundan y, aunque el precio es el talón de Aquiles para la mayoría, hay que reconocer que las grandes cosechas  obligan a muchos a expenderlos a tres pesos, cuando lo tradicional eran cinco.

Y no solo es la cantidad de frutas que encontramos por todo el territorio tunero, sino también la calidad de las mismas y lo saludable que se muestran en mercados estatales y privados, logros que en cifra significan la producción de 348 mil toneladas de diferentes tipos  hasta el mes de abril - contra las 13 mil alcanzadas el pasado año – y patentizan la sistemática recuperación que denota la agricultura.

Los avances resumen esa voluntad de producir para sustituir importaciones, aprovechar las potencialidades de las tierras y los cultivos, hacer rentable el uso de las tecnologías, inversiones y regadíos y acabar con los vicios que lastran las distancias para decir con ley y hechos que Las Tunas es una provincia eminentemente agrícola, con resultados que avalan los esfuerzos del Estado y los campesinos individuales y cooperativizados.

Empero, aunque prevalecen muchas insatisfacciones y la oferta no responde a la demanda, es una buena noticia que los tuneros cuenten con la alternativa de llevar a la mesa esas sabrosas y saludables frutas que distinguen su patrimonio alimentario- tropical, que al decir de un asiduo pregonero en mi barrio tiene el encanto de mostrar que Cuba está dispuesta a borrar la ineficacia de la Agricultura y sus aguacates “son de manteca sin colesterol”.