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Por Graciela Guerrero Garay   Foto: Tomada de 26 Digital

Aunque los cubanos están enfrascados en una lucha constante por mejorar la sociedad y potenciar la economía es innegable, por las cuatro esquinas, que la pasión por el beisbol, el deporte nacional, se “traga” en esta serie, como siempre ocurre, el tema público y los debates populares las 24 horas del día. Sin hipérbole, Cuba es hoy una pelota grande que rueda por las calles, los centros de trabajo, las escuelas, los comercios, parques, mercados agropecuarios, el campo y la ciudad. Y en las casas, ni se diga. Un estadio con las bases llenas.

Delirio total por sus equipos, premoniciones, gardeo, aplausos, cuestionamiento… Todo el mundo quiere que su tin vaya a los play off y al final sea el campeón de esta serie, que – lo reitero, no soy comentarista deportiva – ha demostrado el ascenso de la calidad en esta disciplina deportiva y el amor conque cada equipo sale al terreno para defender su terruño y su color, aunque según los especializados todavía no sea justo el medidor para las clasificaciones, el arbitraje a veces no complace y las decisiones de los directores no son siempre las más lógicas en el entredós del juego.

Los “Leñadores” de Las Tunas son un ejemplo. Y en asuntos de pasiones, busque a los tuneros para estar con ellos donde quiera que vayan. Me atrevo a afirmar que son más los que les aclaman detrás de los televisores o la radio, que los miles que llenan las gradas. Es lindo ver como un pueblo sufre y ríe, brinca y llora, por un deporte que en Cuba es masivo y que desde siempre tuvo las puertas abiertas, desde la enseñanza escolar, para descubrir los talentos, dar oportunidad a los que añoran estar en las nóminas de los atletas y al que la nación y su Gobierno le han dedicado prioridad en todos los sentidos. Y lo hermoso es que no es privativo de la pelota, es igual para los demás.

Hoy habrá de todo en emociones en este Balcón del Oriente, como el lunes los balcones y las avenidas, la Plaza Martiana – en el corazón de la ciudad – se llenaron de alegría y jubileo por la llegada victoriosa de su equipo, que recibió el reconocimiento del pueblo en manos de la Primera Secretaria del Partido en la provincia, Teresa Amarelle. Una prolongación sentimental de esos encuentros con los Industriales, que hicieron decir a la mayoría “eso es la pelota”, “esos son los tuneros”, “leña, que pa´eso son Leñadores”, “qué juegos, compay”.

“Ahora viene lo grande…hay que comerse la piña” (fruta que más se cosecha en Ciego de Ávila),  como dice el viejo amolador de tijeras que pasa por mi barrio. Este miércoles con el encuentro contra los avileños otra vez se rompe el corojo.  Y si cumple la ley “lo que es abajo es arriba”, sin ser Nostradamus ni ningún otro profeta, hay que ver qué pasará, pues lo cierto es que el medio millón de tuneros quiere, pide y confía en que Las Tunas será el campeón oriental y de Cuba en esta Serie 51 del deporte más deportivo y pasional de la Isla.