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Por Graciela Guerrero Garay

Con el mensaje de René González al pueblo de Cuba y al mundo tras su llegada a Estados Unidos, luego de cumplir estrictamente con todos los requisitos impuestos por el gobierno de ese país al concederle el permiso de dos semanas para visitar su hermano enfermo, queda demostrada la alta moral y la catadura humana de los CINCO cubanos injustamente condenados como terroristas por un tribunal de la Florida y se hace más firme y convincente la razón por la que millones de personas en el mundo piden sean liberados.

René, al igual que Ramón, Gerardo, Antonio y Fernando, durante estos largos años de cárceles y ha sabiendas de que fueron víctimas de un proceso judicial confabulado y manipulado, con procedimientos y penas que exceden hasta los términos racionales de la lógica y el Derecho respetaron, respetan y respetarán hasta las últimas consecuencias el régimen carcelario, cruel y ensañado a ojos vistas de la opinión internacional, que pide a la Casa Blanca su liberación inmediata por comprobarse la infame injusticia cometida y que nada tienen que ver con el terrorismo, del que se les acusa sin prueba alguna mientras los verdaderos terroristas andan sueltos o han sido juzgados con paños tibios e inconcebible benevolencia  por el Departamento de Justicia de USA.

La verdad siempre sale con el tiempo y ya nadie duda de que los CINCO cumplen condenas que únicamente tienen que ver con el poder y el odio de la mafia cubano- americana radicada en el sur de la Florida, su influencia en los canales del poder en la meca del desprecio hacia Cuba y la esencia política del proceso levantado contra ellos, que hasta donde sé no tiene similar en la historia y del que sí existen pruebas irrefutables de que fue un show mediático pagado y diseñado para justificar las mentiras que se orquestan para desacreditar la Revolución y a los cubanos que la defienden, justamente de las acciones terroristas que financian, crean y apoyan los Estados Unidos y la extrema derecha de Miami.  

Por eso no es de extrañar que en Washington, el corazón manchado del imperio,  se haya desarrollado este fin de semana  la Campaña Cinco días por los CINCO para exigirle al gobierno de Estados Unidos que acabe con la farsa que sostienen, contra la voluntad argumentada de millones de personas de todos los rangos y clases sociales del planeta, la libertad de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, quien aunque ya cumplió su condena segundo a segundo sigue prisionero víctima de una libertad supervisada, que le impide regresar a su país  por un término de tres años.

Auspiciada por el Comité Internacional por la Libertad de los CINCO cubanos, una información de la Agencia Prensa Latina destaca que una singularidad del evento es el debate Obama Give me Five (Obama Dame CINCO), al tiempo que varias ponencias abordaron los temas de poner fin al bloqueo económico,  levantar las restricciones de viajes a ciudadanos estadounidenses y la liberación de estos cubanos antiterroristas que solo defendían la vida de millones de cubanos y americanos de estas macabras acciones, que siembran la muerte de seres inocentes y enlutan las páginas de la historia de todas las naciones.

No es casual ni infundado que 272 organizaciones y más de dos mil personas de todo el mundo respalden estas acciones solidarias – como dice el reporte de PL -. El asunto es que Estados Unidos ya no puede ponerse más coloretes en su rostro imperialista y grotesco. La reciente Cumbre de las Américas es otro contundente ejemplo y testimonio vivo de que la Casa Oval cada día se va desdibujando por sí misma. El índice con que apuntan se les ha virado al revés.