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Por Graciela Guerrero Garay

En Cuba hay un movimiento constante de personas, en sus 168 municipios como quince provincias y el cubano piensa en voz alta lo que siente. Por eso hoy confluyen tres acontecimientos importantes en sus comentarios habituales: la llegada esta tarde de lunes de Benedicto XVI, el triunfo del ajedrecista Lázaro Bruzòn y la Serie Nacional de Béisbol.

Es de una cubanìa excelsa la emoción que sale entre gestos, palabras, miradas y poces corporales. En Santiago de Cuba está el corazón y la hidalguía del pueblo, pendiente a los canales de la Televisión y la Radio Nacional que trasmitieron la llegada del Jefe del Estado del Vaticano y Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Sus palabras y las del General de Ejército Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba.  

Ahora mismo, mantienen sus telerreceptores encendidos para participar, desde el lejano occidente hasta el mismo suelo de la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, la misa que comenzará dentro de unos minutos prácticamente. Raúl Castro  le dio la bienvenida por toda la nación. Y todos los cubanos se la dieron también.

Desde temprano, los tuneros que participarán dentro de algo más de  de hora de la primera misa que contempla el programa de su visita a la Isla, emprendieron viaje para disfrutar de las bellezas de la ciudad, desde donde los reportes de colegas dan certeza de que todo está listo y se hace galas de la legendaria historia de patriotismo y solidaridad que le caracteriza a la Cuna de la Revolución, el indómito Santiago de Cuba.

Por acá, por el Reparto Santos, justamente en los edificios de Buena Vista – como popularmente se le llama al Distrito Camilo Cienfuegos- la euforia por el constante avance de Lázaro Bruzòn, es parte de la alegría cotidiana, pues por varios años este muchacho, gloria del Ajedrez y el deporte en Cuba, vivió y creció por aquí.

Saber ahora que está el Gran Maestro tunero en el puesto número 28 del mundo, con rating en vivo de 2711 puntos, es como un gran y especial cumpleaños colectivo en la comunidad, aplausos aparte de los que le da todo el territorio y llena de orgullo al deporte local.

La pelota y el actuar de los “leñadores” tampoco pierden prominencia, aún cuando los reveses de los últimos encuentros ponen rictus de amargura en los filetes del embullo. Pero para nada empañan los reconocimientos justos que merecen con su accionar en la presente serie.

Cuba y los cubanos traen la euforia en la piel, que en el argot popular y cotidiano significa estar a pie de lucha por la Patria y la soberanía, así, compartiendo los acontecimientos más relevantes, defendiendo su verdad y apegados a las glorias que tienen los terruños propios y los predios nacionales. Esta es Cuba hoy lunes al caer la tarde: un recuentro con sus raíces y una fe que multiplica el amor por una sociedad cada vez más plena, nuestra.