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Por Graciela Guerrero Garay

Hermoso honor y votos de fe, respeto y amor deviene  para los tuneros y cubanos la llegada, este lunes, del Papa Benedicto XVI, jefe de Estado del Vaticano y máximo representante de la Iglesia Católica, quien celebrará durante su visita dos misas y recorrerá el Santuario de El Cobre donde reina la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba y de la que se celebra su Año Jubilar.

Los encuentros religiosos tendrán lugar en Santiago de Cuba y La Habana, cuyas plazas de la Revolución Antonio Maceo y José Martí, respectivamente, están debidamente acondicionadas y engalanadas para tan especial ocasión y en correspondencia  a la significación histórica que tiene en el país el recibimiento de la alta jerarquía eclesiástica, quien procede de México y tendrá un encuentro oficial con el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba.

En comunión directa con la positiva evolución que tienen las  relaciones entre la iglesia y el estado, el gobierno brindará todo el apoyo imprescindible para que la estancia de Benedicto XVI sea una muestra más de la libertad religiosa que existe en la nación y se respire ese mensaje de unidad y amor espiritual que ha caracterizado, desde la manigua redentora, el pensamiento, la cultura y la identidad de los cubanos, representados con devoción cristiana y patriótica en las ideas y la obra de ilustres hijos como el Padre Félix Varela, José de la Luz y Caballero, la estirpe de Mariana Grajales y los Maceos, Carlos Manuel de Céspedes, José Martí y Fermín Valdés Domínguez.

Este sentimiento de altruista espiritualidad, simbolizados desde la colonia por la Virgen de la Caridad del Cobre, reconocida también como la Virgen Mambisa, hará actos de inolvidable paz y esperanza en los encuentros entre los cubanos y Benedicto XVI, quien recibirá los beneplácitos honores que merece y sentirá la hermosa solidaridad  y gratitud que nos embarga por seleccionar al país dentro del recorrido que emprende por América Latina.

Su estancia aquí también es un reflejo del histórico y trascendental precedente que marcó, en 1998 la visita del entonces Sumo Pontífice Juan Pablo II, quien condenó el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba, calificándolo de injusto y éticamente inaceptable, al tiempo que su recorrido por la nación fortaleció la fe y dejó marcas imborrables en el corazón de todos, creyentes o no, y fue esencia de las palabras del historiador Eusebio Leal cuando enfatizó que “nuestro suelo puede ser la canoa sobre la que, como Juanes, navegamos al amparo virginal de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre”.

Esta misma hermandad religiosa y gratificadora permeará la presencia de Benedicto XVI, esperado con santísimo amor y por la que la nación ha emprendido magistrales obras de remozamiento en los lugares de las congregaciones y el santuario de El Cobre, y se dará facilidad laboral para que los trabajadores puedan asistir a las dos misas concertadas durante su estancia, que tal como dijo Frei Betto será una bendición para el pueblo cubano.

Este lunes, sin dudas, Cuba llenará de luz propia ese túnel de renovada fuerza que enorgullece los valores morales y cristianos de su historia y sus hijos y el 28, al partir, otra página más de gloria se sumará a la fe y al calibre de honra y educación que nos distingue, en un voto más de respeto al credo y en especial al Jefe de Estado del Vaticano.