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Por Graciela Guerrero Garay

Uhhh. No soy comentarista deportiva y creo que este es el primer hijito que “paro” con genes maderables y manos de cuero, pero es tanta la algarabía que corre por el barrio y la alegría que se traen  arriba los tuneros – leñadores que me fui al salón de parto digital y empecé a dibujar la cara de Juan, cuando supo que Villa Clara sigue a un juego de Las Tunas. La angustia de José, que es industrialista porque la abuela vive en La Habana y no quiere llevarle la nostalgia. El eco del jonroooooooooonnnn que todavía resuena en los oídos de Maritza cuando el partido entre Santiago y los naranja.  Todavía le duele la picada de las “avispas”.

¡¿Conclusiones?!...la pelota es una pasión entre los cubanos…tan apasionante como cuando llega el verano y el que no va a la playa siente que “no tiene vacaciones”. De repente, usted siente una griteríaaaaa y cree que ha pasado algo grave y sale, como una bala, para los balcones o el portal, y sucede que poncharon al bateador o dejaron al campo la posibilidad del empate. O dieron una base por bola. En fin, la temporada beisbolera en Cuba es una adicción febril, que no tiene edad, pues hasta los más pequeñines  apuestan con papá, mamá, abuelo, tío, primo… y la familia se divide o se une como hiedra, delante de la televisión o en el mismo estadio.

Lo repito, no soy comentarista deportiva y no pretendo narrar el juego de este domingo. Eso se lo dejo a mis colegas especializados. Pero es inevitable dejar de trasmitir lo que sucede más allá del campo. Esa cubanía que exacerba los ánimos, que forma “un carnaval” en el más pasivo de los hogares, que arranca una fraternal disputa en cualquier esquina, que hace sonar los teléfonos para  burlarse o dar palmas cuando hay un reto preconcebido.

Pelota, atrapando a todos. Discutiendo con los peloteros “por el televisor” porque se dejaron ponchar o se les cayó la bola. Acalorándose con un árbitro porque no dio, según los pareceres, el dictamen justo. Y lo más hermoso de toda esta emocionante algarabía, es que los tuneros están  muy felices con su equipo. Orgullosísimos de  lo que están haciendo en esta serie clasificatoria para los topes finales y van a la cabeza por Oriente.

Un fuego bien ardiente que este domingo le dio un “leñazo” a Artemisa con 12 carreras, y parece no acabarse hasta el final del campeonato. ¡¡¡¡Arriba!!!, no se asuste, que esta algarabía del barrio es eso… ¡¡¡¡¡¡Ganaron los tuneros!!!!! Y de que tienen el machete en mano, ni lo dude. No quiera ver la cara de mis pobres vecinos que nacieron por allá por el centro de la isla. Y eso que están anunciando que, apretaditos, Villa Clara se ha puesto a un juego de Las Tunas. Nada, que la pelota es la pelota y a cualquiera le sube la presión y le altera la adrenalina. ¡No lo sabré yo, que tengo un familión pelotero, peloterooo!