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Por Graciela Guerrero Garay           Foto: Tomada de Cubadebate

La noticia consternó los corazones y a dos días del triste suceso los cubanos buscan los detalles de la investigación, el estado clínico de los heridos y se solidarizan con las familias de los fallecidos. Sin embargo, estas consecuencias no borran las estadísticas ni frenan que los hechos se repitan y llenen los titulares de los Medios de Comunicación: los accidentes del tránsito aumentan en Cuba.

Este 2 de marzo murieron cinco personas y 46 recibieron lesiones en el kilómetro 314 de la carretera central, en las cercanías de Manajanabo, en la provincia de Villa Clara. La conocida Curva de La Caoba se llenó de lamentos esa madrugada, al perder el chofer el control de la guagua Yutong que cubría el itinerario Camagüey- Matanzas, volcándose y cayendo a un barranco. Las causas todavía se investigan este fin de semana.

Un resumen de la Dirección Nacional de Tránsito computó mil 126 hechos más  en el 2011, contra los registrados en el 2010, aunque el número de muertes decreció discretamente en tanto se disparaba el de los lesionados. Apenas comienza el año y los accidentes masivos aumentan, tendencia que viene sacando sus alertas rojas desde anuarios anteriores.

Una investigación difundida en el diario digital Juventud Rebelde señala que la provincia de Guantánamo incrementó todos los índices medibles, junto con Mayabeque, Villa Clara y Camagüey, mientras el resto se comportó de manera mixta y Granma fue la única que descendió en los números fatídicos.

La mala calidad de las vías, el mal estado técnico de los vehículos, la indisciplina vial, el exceso de velocidad, la ingestión de bebidas alcohólicas, las innovaciones que le hacen los propietarios a los carros (que incluso limitan el área de visibilidad), y la no percepción de los riesgos son las caras que usa la muerte para esperar al filo de la carretera, entre otros demonios que rondan a quienes, muchas veces, se creen los dueños del pavimento y violan señales del tránsito y las advertencias de las instituciones  competentes.

Las Tunas disminuyó los fallecidos por accidentes el pasado año, empero en lo que va del presente las noticias fatídicas han estremecido los hogares y, junto con el dolor, hay otra pérdida que se arrastra que son los daños económicos y la peor de todas, una vida que respire pero llena de limitaciones físicas y mutilaciones para siempre.

La verdad es una sola: los accidentes en Cuba hay que frenarlos. Por quienes conducen empieza la responsabilidad, sin quitar un ápice de culpa a las instituciones gubernamentales vinculadas directamente con las vías y los automotores estatales y privados.