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Por Graciela Guerrero Garay

Desde estas primeras horas de la mañana de miércoles, Las Tunas, junto a otras capitales provinciales  del país, abrirán sus puertas a la gran fiesta del Libro en su XXI edición, la que esperan cientos de cubanos en busca de las novedades editoriales que se comercializan, que en el caso de esta ciudad Balcón cubre la cifra de unos 300 títulos.

 Un multifacético programa colateral aprovecha la potencialidad del evento, que durante cinco días marcará el hito literario existente en Cuba y  corrobora el afianzado hábito de lecturas que marca el arraigo cultural de la sociedad.

La XXI Feria Internacional del Libro patentiza el desarrollo y la calidad de la industria de la  literatura en la Isla, donde cada año trasciende e incrementa la asistencia de público, las ventas y los invitados de otros países, al tiempo que honra la cultura de los pueblos del Caribe y esta vez, aquí, los tuneros le harán memoria viva a Guillermo Vidal, un popular y prestigioso narrador local fallecido en el 2004 y que cumpliría recientemente 60 años.

Desde Ciego de Ávila, en el centro- oriente de Cuba y hasta la punta de Maisí en Guantánamo, los cubanos andarán con libros en las manos, sobre todo los niños y jóvenes pues los estantes más buscados y repletos desde la apertura son precisamente los que abordan estas temática, y es uno de los signos que distinguen a la familia cubana, que desde siempre cultiva la pasión por la lectura y la pintura entre sus vástagos.

Ya cuando la mañana del último día de febrero, marcado por el misticismo de un año bisiesto en que se esperan fatalidades y tragedias, los tuneros y la gente del oriente cubano disfrutan de esta gran fiesta impresa y ajustan sus horarios laborales y estudiantiles para estar allí este primer día, porque es tradición también que  “vuelen” los mejores y más buscados títulos en la jornada de estreno.