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Concedido el milagro de Azucema

Por Graciela Guerrero Garay   Fotomontaje: Chela

Hace dos años descubrí esta capilla dentro de las instalaciones de la base de Campismo Popular El Cerro de Caisimú, a unos 18 kilómetros aproximadamente de la ciudad de Las Tunas, por la carretera que lleva al municipio de Manatí. Desde entonces me propuse escribir sobre el hallazgo que, por cierto, me sorprendió bastante pues nunca había escuchado ningún comentario al respecto entre quienes visitan por miles, cada verano, tan bello y confortable sitio de la geografía tunera.

Por una razón u otra no redacté el artículo y ahora, revisando algunas fotos, encontré a la Virgen de la Caridad del Cobre que, allí, en las elevaciones que conforman la loma del Cerro, recuerda que a la Patrona  de Cuba muchos cubanos dedicaron sus promesas para salvar a la revolución y sus defensores.

Este fin de año en la Isla, y los inicios del presente, con la misa de oficio que dio inicio al Año Jubilar, en el santuario de El Cobre en Santiago de Cuba, la virgencita, como la bautizan sus devotos,  es tema de alegría entre creyentes y no, pues el rescate púbico de su imagen y su fe desde las guerras mambisas recibe los parabienes de todos y es un acto más de confianza, compromiso y avance del proceso de cambios y transformaciones socialistas y democráticas que mueven a la sociedad cubana.

Por la televisión nacional, los cubanos siguieron la procesión desde todas las provincias del país. Los mensajes del cardenal Jaime Ortega, la esperada visita del Papa Benedicto XVI y el acercamiento entre el gobierno y las direcciones eclesiásticas no han podido silenciarse ni manipularse, enhorabuena, por las campañas difamatorias que, segundo a segundo, intentan minimizar los progresos sociales que acontecen en el archipiélago y los significativos éxitos que representan para el fortalecimiento del socialismo y la unidad americana.

Retos hay en todas las esferas y al decir del buen cubano, por las cuatro esquinas, pero al mismo tiempo resurge un empeño más cercano al corazón y las manos. El pueblo se suma con mayor pertenencia a las nuevas misiones, se combate sin miedo y sin paternalismo la corrupción, se habla a camisa abierta cualquier tema que afecte la producción y se abren alternativas prácticas y reclamadas en los estados de opinión para bien de la nación, su desarrollo y futuro.

La Virgen Mambisa, en el 400 aniversario de su aparición en Cuba, desde esta capilla del Cerro tunero de Caisimú como en cualquier pedestal nacional, traerá sus bendiciones tal como han pedido y piden millones de cubanos. Y no solo será fruto del milagroso poder del don divino, sino porque aquí, desde Maisí hasta el Cabo de San Antonio, el pueblo valeroso y firme sigue adelante, decidido y convencido de que su sistema social, su paz y la libertad de andar tranquilos a cualquier hora, con derechos y oportunidades propias, coronará el milagro.

Desde el mes de mayo de 1960 la Patrona de Cuba tiene su lugar en la loma tunera, por cumplimiento de la lugareña Azucema Reyes Batista al concederle la promesa de que triunfara la Revolución y no muriera ningún combatiente del lugar. El 8 de Septiembre de 1612, dos monteros indígenas y un niño de raza negra, la encontraron sobre una tablilla en medio del mar, donde se leía “Yo soy la Virgen de la Caridad”.

Y esta devoción cristiana que marcó la identidad religiosa de la Isla y el catolicismo nacional vuelve para dar señales de ventura, amor, progreso y certidumbre en momentos donde, con todos, los cubanos miran con renovada inspiración el mañana.