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Sigue acorralada el águila americana

Por Graciela Guerrero Garay

Esperé el debate y sabía que los Estados Unidos e Israel no dejarían de darse narices y soltarían el veneno mortal con un NO contra Cuba. ¿Quién espera dignidad de los que tan poca catadura moral y cívica han demostrado tener, sin importarles la vida humana y los destinos de los pueblos, sobre todo de aquellos que dicen ¡¡¡¡¡¡¡¡BASTA!!!!! y se levantan a luchar sus derechos?

El bloqueo sigue en pie, pero el águila americana y sus aliados están solos también. Por 20 años consecutivos, las voces de los países se unieron para condenar la vil sanción discriminatoria y reclamar, con los cubanos y su cancillería, que se elimine. La aprobación, prácticamente por unanimidad, de los 186 votos que apoyaron el informe de la Isla es la prueba irrebatible de que nos asiste la razón y son irrefutable los hechos que lo argumentan.

En la Asamblea General de la ONU brilló el halo que emana de las palmas cubanas. Bruno Rodríguez, nuestro canciller, puso cada punto y coma donde va. Quedó muy atrás, no en números, sino en convicciones que es lo más importante, aquellas cifras del año 1992, en el que hubo 72 abstenciones. Ahora son las mismas del pasado año: Islas Marshall, Micronesia y Palau. Y el aliado del águila se repite. El mundo sabe el porqué.

Los silencios y las campañas mediáticas con las que atacan a este país ya no convencen ni engañan. Cambiaron los tiempos. Y seguirán cambiando. En un grano de maíz cabe la gloria del mundo, nos enseñó con su verbo firme y convencido José Martí. En un puño también está la solidaridad mundial a favor de los cubanos y esa mano, unida, se levantó triunfal en el fórum de las Naciones Unidas.

El bloqueo persiste. Barack Obama quiere cargar su cruz y aprieta tuercas a los terceros que quieren comercializar con la Isla. Es un hecho irreverente e irrespetuoso de injerencia, en el mercado de influencias internacionales. Pero, con todo y por encima de todo, la verdad de Cuba sonó y acorraló al águila. Un día la soberbia americana doblará rodillas. Tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe. Este cerco económico está agrietado y viejo. Le apesta al mundo y, ahora mismo, en las entrañas del monstruo las llamas arden. Quién duda de que se tengan que tomar su propia sopita amarga.