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Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

Desde la tarde –noche del lunes se comenta por los predios tuneros la votación, este martes, del informe presentado por Cuba en la Asamblea de las Naciones Unidas (ONU) para exigir el levantamiento del Bloqueo Económico, Comercial y Financiero impuesto por los Estados Unidos desde hace más de medio siglo.

Aunque los telerreceptores, de una manera u otra y según los horarios en que se desenvuelve la familia tunera, permanecen encendidos para seguir las actuaciones deportivas de los cubanos en Guadalajara, México, hoy 25 de octubre los botones del mando del televisor cambiarán su frecuencia para seguir, con igual prioridad de atención, los resultados del debate.

Con las gratas memorias de años anteriores, donde prácticamente ha quedado aislado el gestor del genocida documento que, en 1960, Lester Dewitt Mallory, ex subsecretario de  Estado Adjunto para asuntos latinoamericanos, confirmaba su macabra intención al exponer, entre otras cosas,  que “el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución, es a través del desencanto y el desaliento, basados en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba…”

No hace falta la cita entera. Huelgan las acotaciones restantes. Ahí está la esencia  criminal del bloqueo que, por vigésima vez, los cubanos exigirán se anule en la ONU. Por eso, este martes, las tensiones y emociones estarán divididas, mejor, compartidas para tener la noticia de primer plano.

Para que nadie me cuente, lo veo yo, dice el joven Ricardo R. Gutiérrez, graduado de la escuela Vocacional de Arte Cucalambé, mientras afina su guitarra. Y como él, millones de cubanos y tuneros esperan otra contundente victoria de Cuba en la ONU. Ya, con tantas voces que condenan el Bloqueo en este siglo XXI, la Isla tiene la mejor respuesta del mundo: es una guerra criminal e injusta y por eso hay que eliminarlo. Hoy es Cuba, ahorita o después,   puede ser cualquier nación que les moleste a los imperialistas. De eso también hay que estar muy convencidos.