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Actuar, lo vital del presente

Por Graciela Guerrero Garay

Son buenas señales sentir que las administraciones espantan el marasmo de responder con agilidad y acciones a las quejas o críticas que notifican los lectores. Y vale hacerlo notar en momentos donde la batalla de ideas, en horno caliente, se funde  - y debe hacerlo cada día más -, con la dialéctica del cambio que propone la ruptura definitiva de malos vicios, que han anquilosado por años el proceso interactivo de comunicación y la responsabilidad social que tienen los sectores estales con las justas denuncias del público y la prensa.

Esta vez es la dirección del mercado ideal La Unión, con la respuesta al CRITERIO emitido en la edición del 1 de julio, quien da la lección de que en cada lugar se puede mejorar el servicio, exigir el cumplimiento de los deberes éticos de la empleomanía y aplicar las medidas necesarias que promuevan respetar el sentido de pertenecía y responsabilidad que se tiene con el puesto de trabajo.

En el artículo, citábamos la queja de Naomi Cortés Pérez  refiriendo el maltrato que recibió de una dependiente durante la venta de arroz liberado. Rafael Arada Espinosa, administrador del establecimiento, notificó que, ciertamente, no fue esa la única insatisfacción mostrada por los clientes respecto a esa compañera y a otros más, “por lo que fueron cambiados de puesto de trabajo”, agregó.  

También Arada explicó que para aligerar la cola de la venta de arroz se comercializa ahora el producto en otras dos islas (departamentos), al tiempo que habilitaron las pesas por gramos para evitar, de irse la corriente, interrumpir el expendio al quedar sin servicio los equipos electrónicos, que son los que habitualmente utilizan.

Sin embargo, todavía en “La Unión” existen problemas que requieren de medidas que se escapan de las gestiones administrativas, pues aunque parezca ficción es una realidad muy riesgosa que allí no existan cajas recaudadoras en ninguna de las cuatro islas de venta, en una unidad que ingresa diariamente más de 20 mil pesos y en mayo y junio, por ejemplo, depositó 913 mil 548 y 800 mil pesos, respectivamente.

La misma vulnerabilidad persiste en los departamentos como tal, pues los mostradores están abiertos al acceso del público y, en el menor descuido, puede ocurrir un delito, aunque Arada aseguró que ya habían mandado a hacer unas puertas rejillas para incrementar la seguridad de las áreas, que evidentemente  resultan pequeñas para la demanda y la variedad y preferencia de los productos que ofertan.

No hay dudas de que “La Unión” es otro punto clave de la cadena Ideal  y su ubicación en la parte este de la ciudad, donde se concentra un porcentaje bien alto de la población, realza su aporte económico y la facticidad de su existencia, por lo que coincidimos con Arada en analizar su traslado para un local más amplio, “que ya solicitamos a la empresa, incluso con la sugerencia de que se permute con el mercado agropecuario estatal aledaño al Leningrado, que tiene todas  las condiciones y está a escasos metros de la unidad”, especificó.

Y nada ocioso tiene el tema, porque todo lo que signifique calidad de vida, servicios y economía hay que ponerle pilas nuevas para que avance sin miedos, más cuando está probado que el camino es limpio y es el que tenemos que andar.