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Texto y foto Graciela Guerrero Garay

¿Quién sabe a ciencia cierta cuántos niños están muriendo realmente en la tierra, ahora mismo, dentro de un segundo? ¿Quién sabe dónde está cayendo la bomba de la muerte por SIDA o un maléfico avión de combate? ¿Y el hambre, cuántos está matando en este preciso instante?

Me pregunto, y me pregunto...para tanto horror, ¿por qué vienen a la tierra?, si no serán más florecillas tiernas ni padres futuros...

Entonces le doy gracias miles a las fuerzas y a la luz que me hizo nacer aquí en Cuba, porque en Cuba, aunque traten de silenciarlo o de manipularlo, aunque la cusen y la condenen, aunque la persigan y la juzguen..NO hay bombas, NO hay hambre, NO hay muerte...

En Cuba, estos niños que están cercanos a cumplir los 6 añitos ya están en preescolar, van sin miedo a la escuela y son capaces de memorizar y dramatizar ese poema universal del más universal de los cubanos, José Martí..Los zapaticos de rosa...

En la escuela Tony Alomá, del municipio Las Tunas, empezaron a ensayarlo y hace muy poco lo llevaron al Palacio provincial de Pioneros, una institución de la que hablaremos luego. La foto fue tomada allí, cuando tuve el doble honor de ser abuela y reportera. Luego les cuento más.