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Prolongada alegría de un Primero de Mayo

Texto y foto Graciela Guerrero Garay

Hay un sol cálido este lunes en Cuba, donde todavía resuenan los ecos de un domingo ejemplarizantemente proletario, donde la Isla entera vibró bajo el colorido pujante de un pueblo que dijo Sí a su Revolución y demostró cuánta energía renovada existe en la sociedad cubana para llevar adelante los retos que se imponen, tras el consenso de los acuerdos del VI Congreso del Partido Comunista para mejorar la economía y el proyecto socialista.

En mi barrio muchos aprovecharon la mañana para descansar un poco y, en consecuencia, la barriada no tuvo el inquieto movimiento de inicios de la semana. Mientras, otros tantos fueron a sus centros de trabajo como siempre, pues cientos no pueden detener la producción y los servicios como las unidades de Salud Pública, las tiendas, las comunicaciones, el turismo, la gastronomía. Es un día tranquilo, bonito, desde la policromía que hace el sol con las flores y los árboles, los conos de sombra y un cielo que se nubla por momentos y resplandece después.

Todos hablan del desfile y lo que festejaron después en las mismas plazas y calles en las que dejaron sus huellas solidarias y combativas, como partes activas de un sistema que les ha garantizado una garantía de vida al nacer y una longevidad que llega a los 79 años, acá en Las Tunas, donde cincuenta años atrás todo era marabú y no había una industria que no fuera azucarera y, aún así, jamás comparable con la imagen que tienen los bateyes azucareros de ahora.

Leonel Gutiérrez, un octogenario que jamás ha dejado de trabajar aunque está jubilado, dice que el Primero de Mayo es más masivo y más organizado cada año y que él no esperaba otra respuesta de los tuneros y los cubanos.  Mientras Marisel Rodríguez, Licenciada en Economía , confirma que fue una marcha compacta y demostrativa del ímpetu y el consenso que existe tras aprobar los Lineamientos para la Política Económica y Social del país, luego de afirmar que como profesional del sector sabe que se avanzará.

Todavía el joven Alejandrito trae la somnolencia de la madrugada, que pasó bailando en la Plaza de la Revolución Mayor General Vicente García con Cándido Fabré desde que acabó el desfile. “Empaté el domingo con el lunes – confiesa picaresco-. Muy bueno el desfile y los estudiantes estuvimos ahí, somos la juventud”, recalca.

Y este sentir no es privativo de la gente de mi barrio ni de los tuneros. ¡Qué desfile!, es la voz popular que este lunes matiza los saludos habituales a los que estamos habituados  los cubanos, dados a la conversación y con la misma pasión que esperan esta noche el juego de pelota entre Ciego de Ávila y Pinar de Río, donde puede definirse el Campeón de la Serio de Oro del Beisbol Cubano.

Así anda Cuba, llena de júbilo, sol, asueto y trabajo. La vida, que fluye optimista por las cuatro esquinas, con esa gracia natural que tiene siempre una pizca de humor y mucha risa en el rostro de los millones de cubanos que dicen SÍ a su proyecto socialista y sueñan, porque seguirán valientemente quitando malezas, con un mundo y una Isla mejor para sus hijos y la historia.