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Contundentes como la verdad

Por Graciela Guerrero Garay

LAS TUNAS, CUBA (7 de marzo) – No es la primera vez que en Cuba tiembla la injusticia. O lo que es mejor decir: la verdad de los cubanos y de la nación sobre las patrañas imperiales no las puede esconder ni la más soberbia de las campañas mediáticas. Nada puede desmoronar el principio acusador – por fidedigno y contundente – de un pequeño país amenazado por el gobierno de los Estados Unidos y sus organizaciones contrarrevolucionarias, radicadas en Miami, al Sur de la Florida.

Este lunes, 7 de marzo, las cadenas de la televisión nacional cubanas, por su canal Cubavisión, ponen al desnudo otra de las tantas injerencias financiadas que buscan socavar la seguridad  del país. Las declaraciones del ingeniero en Telecomunicaciones Dalexis  Fernández pusieron al ruedo  como personajes especializados, provenientes de territorio norteamericano, buscaban contactos en la Isla para penetrar y violar su soberanía mediante el uso de las tecnologías.

Las imágenes son irrebatibles. Los mensajes muy claros. Los testimonios de diversos especialistas en las ciencias de las Comunicaciones en Cuba no dejan sombras ni dudas. Josefina Vidal, directora para el área de América del Norte, desvisten las apariencias. Dinero, recursos de alta tecnología, espionaje,  agentes encubiertos, todo lo que sea necesario con un mismo fin: la subversión contra el archipiélago cubano.

Otro documental que denuncia lo que ya nadie puede ignorar en cualquier latitud del planeta: Estados Unidos, la Central de Inteligencia Americana (CIA), la USAID y la mafia contrarrevolucionaria de Miami siguen financiando los programas para desestabilizar a la Revolución Cubana.

 Mas, Cuba y los cubanos tienen sus razones para defender sus conquistas, su proyecto, la libertad de la nación, la memoria de sus héroes, la tranquilidad de su pueblo y el sudor de más de 50 años de inmensos esfuerzos para garantizar un futuro digno a cada ciudadano.

Y eso, por mucho que hagan los tanques pensantes y los pérfidos asesinos del imperio de los Estados Unidos,  siempre será más fuerte e invencible.  Más poderoso que los millones que se destinan por la Casa Blanca. Más certero que los ardides que utilizan. Sencillamente, porque es cívico y un legítimo derecho  que tiene mi país – léase la mayoría de su gente- de defender el principio en que gestó, peleó y ganó su independencia.

Por estos días las razones y los principios de Cuba dan la vuelta al mundo. La hora cero de la carroña del gobierno de los Estados Unidos está llegando. En ningún tiempo la mentira ha podido matar a la verdad. Cuba seguirá denunciando. Pruebas tenemos y el mundo debe saber. Este es también otro decoro del que haremos igualmente galas.