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El rocío trae las flores de la cosecha

Por Graciela Guerrero Garay

La noticia que llenó de jubileo los corazones de mi gremio es una: La UPEC volvió a ganar el primer lugar. O lo que es igual, los periodistas tuneros siguen en punta entre sus similares del país. Pero lo verdaderamente bello y enaltecedor del suceso es que ese premio trae mucho esfuerzo, mucha entrega y muchas horas de desafío en el orden personal y colectivo, sobre todo para las periodistas tuneras y, de manera especial, su presidenta Adalys Ray.

Y no es un arranque de inmodestia ni el seguimiento formal del acontecimiento, que ya se hizo público por otros colegas en los medios locales y nacionales. Es la fuerza de la necesidad de decir lo que está, justamente, detrás de esta noticia lo que me incita a retomar el asunto y ponerle voz al reconocimiento.

Pienso ahora en cómo Adalys, aún con problemas de salud, no dejó un minuto de estar omnipresente para guiar, desde el hospital, otras provincias y donde estuviera, el manejo de la Casa de la Prensa y las acciones medulares de la organización. En tanto, la retaguardia, cuadró filas y ahí estaban Leonardo Mastrapa, el administrador de la UPEC, las muchachitas de servicio, economía y la presidencia entera, siempre dispuestos a dar y marcar un paso más entre dificultades, limitaciones, percances personales. Haciendo magia de la nada y avanzando, es la esencia.

Muchas colegas fueron madres por estos meses o les tocó guiar a sus bebés pequeños, adaptarlos al círculo infantil, a la escuela. O llevarlos consigo a cualquier parte. Algunas en solitario por razones diversas sosteniendo el hogar y, ahí, sin dejar de decir y pulsar el acontecer que las llamaba. Creciéndose a la par del tiempo para cumplir con la profesión y la UPEC, espantando las nieblas del camino.

Por las delegaciones de los Medios sucedía igual. Un empeño apasionado por realizar las tareas, asistir a los cursos, superarse, abrir los blog, mantener en franco combate al equipo de softbol, montar exposiciones, participar en las tertulias. Un estilo de trabajo que se ha consolidado por años y que salta las barreras de un “último momento” para “ganar un lugar”. Las Maestrías  hablan por sí mismas del empeño individual y colectivo. Treinta y un colegas ostentan la categoría de Máster y la prensa digital, incluido el portal de la UPEC, Ecotunero,  reflejan esta voluntad sostenida de sortear todo tipo de dificultades, incluso tecnológicas y ajenas a las condiciones objetivas de las editoras.

La alegría que corre entre todos nosotros no es para menos, porque siempre he dicho que si el desarrollo del periodismo en Las Tunas se mirara bien a fondo, nadie nos quitaría las medallas. Y no sobrevaloro nada. Pienso desde aquellos tiempos en que andábamos con las máquinas de escribir, casi siempre a pie rastreando informaciones, amaneciendo en las redacciones, escribiendo en el papel que se encontrara (Radio Victoria es un ejemplo de este sortilegio de garantizar los boletines en modelos de “lo que apareciera”, lo importante era que el locutor pudiera leer y sacar al aire la noticia).

También recuerdo esas “tripas” que Ramón Ochoa, el administrador de mi Semanario 26, nos “fabricaba”  en el poligráfico como suerte de agenda ante la escasez del período especial  y el duro golpe que sufrió el sector, todavía con serias afectaciones de recursos y finanzas. En fin, que este Primer Lugar  Nacional en la Emulación tiene más años y sudores que la década en que, con cuño y letra, hemos festejado el lauro de estar entre los primeros.

Ha sido un parto hermoso donde el rocío baña la cosecha. Multiplicar las emisoras municipales, los telecentros, las cabinas de las corresponsalías de la Radio, habilitar las de la prensa nacional, fortalecer las metas del periódico y de las cadenas de la radio y la televisión. Dar más, como el piquete emprendedor de los “maestros”, que dejan de lado al almanaque y siguen, sin descansar, para regalarle al pueblo las primicias.

Es lindo poder contar estas cosas porque, a mi modo de decir, nos lo ganamos. Y si llevamos algún orgullo dentro es este: los lectores, los radioescuchas, el televidente, los tuneros todos, quieren y respetan a sus Medios, confían. Es un premio gigante el que celebraremos en Marzo, durante la Jornada de la Prensa en Cuba, pero el que más compensa y reboza el corazón de este gremio de la UPEC en el Balcón del Oriente,  es que somos pueblo, cubanos, decididos hace mucho a seguir cuesta arriba. Y no nos detendremos.