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Más allá de dos

Por Graciela Guerrero Garay

Querer…amar…palabras que van más allá de la intimidad de dos, para multiplicarse en millones de detalles que hacen vital el sentido de la vida. El amor es más que la creación divina de un tercero, que la perpetuidad del apellido, que el acto placentero del sexo. Amor es vivir.

Estar vivo para multiplicar la ternura, la esperanza. Entregarse en sudores y frutos. Preñar la tierra de raíces nuevas. Emitir buenos pensamientos y energía inmortal… por su luz, por su alcance, por su propiedad de generar más virtud y humanismo. Es el momento sagrado de una promesa, capaz de vencer las distancias y los formalismos. Es el hecho preciso, impecable, de ser fiel por encima de convencionalismos y leyes, de dogmas y costumbres, tendencias y  modas.

No se hizo para dos. Nadie lo crea, aunque existan Cupido y las flechas. Su ecuación es compleja y necesaria allá, donde los dígitos suman y parece finito el infinito. Donde las manos son muchas y tienen el poder de sacudir el mundo. Donde termina el cansancio y la rutina. Donde se escribe un poema y se despierta una flor.

Amor es este 14 de Febrero, y mañana, y ahora, y después. Es la ronda interminable del afecto y de ese halo que desnuda a las bestias del instinto brutal de separar el hueso de la carne. Es andar, encontrar, perpetuar y respetar la palabra sencilla que le nombra. Sin oscuridades ni nebulosas, sin amos ni egoísmo, sin posesión ni metrópolis. Amor es querer, amar… y la perla pura y cotidiana que lo siembra lo hace dador a todos y más allá de dos.