20101028141218-camilo-cienfuego1s.jpg

 

Por Graciela Guerrero Garay

2010…octubre 28…Las Tunas…Cuba… Camilo está por doquier. Se ha multiplicado en cada gota de sudor y esperanza. Fertiliza la vida cotidiana. Los sueños y los sacrificios. Su sonrisa es símbolo en los cientos de niños que este jueves le regalaron una flor. La tiraron al río, al mar, a los arroyos. Hicieron cordilleras humanas por las calles, las carreteras, los caminos. Las llevaban en las manos, con esa fuerza y cuidado que afianza una tradición que crece y se hereda con el tiempo.

El Comandante amigo, el del sombrero grande… es parte de su pueblo. En el pueblo hay muchos Camilo, dijo Fidel en aquel discurso histórico cuando cayó de plomo la noticia de que no llegaste a tu destino. Es verdad, nada ha detenido la pujanza de tus ideas, el empeño de avanzar, la decisión de vencer. Es la esencia con el ropaje de las inmediateces, los desafíos y los nuevos escenarios de combate. El obrero, el campesino, las comunidades, los centros de trabajo, las escuelas…tuneros, cubanos, que reconocen tu ejemplo, tu entrega, tu legado. Los hombres buenos nunca mueren, porque viven en el recuerdo de la gente. Esa es La virtud de la memoria y el dejar una estela de luz sobre la tierra.

Una jornada de homenaje, que la vida, las causas y las coincidencias quisieron compartirla con el Che, otro Comandante invicto, nuestro igual y generador de esos valores que necesitan los hombres para crecer y conquistar su espacio, para espantar los lobos y preservar el sol. Es bello sentir este olor a rosas, margaritas, girasoles, amapolas, flores silvestres y coloreadas más allá de los pistilos y los pétalos, el rocío o las goticas de agua. Es bello porque tienen amor, respeto, perpetuidad, solemnidad y evocación al héroe, al compañero, al soldado.

Cada mitin de este jueves  fue un retablo de confirmación de independencia. Un paso más hacia el mañana. Siempre existirán los octubres. Nadie puede creer que son los mismos. Se renuevan en los que llegan a sumarse, en los que siguen creyendo, en los que saben que el camino es largo y lo transitan. En ese orgullo que transpiran las consignas y los cantos…

… En esta ternura de los pioneros. En las manos de las mujeres y los hombres. En estos actos sencillos, la anécdota y la cubanía. Es el elixir del Camilo eterno. Es tu pueblo que cuidó la semilla que dejaste a mitad de cosecha y no dejó morir a punto de nacer. Te perdiste en el mar, Señor de la Vanguardia, y al mar van estas rosas con amor para ti.