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Por Graciela Guerrero Garay

Nota: Estas reflexiones del abogado Ricardo Stevens tienen como referencia las declaraciones racistas del ministro de Gobierno y Justicia de Panamá, Licdo. José Raúl Mulino, con relación a la presencia de africanos ilegales en el país. 

 

Así como dice la nota  de encabezamiento, recibí hace algún tiempo un email que me trajo de vuelta estas duras, reales y muy objetivas reflexiones de este abogado Stevens. Creo que no serán fiambres en ningún anaquel periodístico. El racismo, para detrimento humano, siento yo,  es más  que un pecado incrustado en el alma de los hombres. No sé si valdría decir, antes o después de Cristo.

 

Lo cierto es que hemos maldecido tanto al negro, que los volvimos malditos. O ellos, a golpe de tanto golpe en las entrañas y las vísceras, como rebeldía con derecho o sin él, se han encargado de seguir la rima a este juego maléfico de piel blanca. Y es verdad que muchos, en muchas naciones, tienen una negra historia. Pero otros millones, quizás más que los primeros, deberían subir a los anales de esa historia para descredito viviente de esa raza bautizada “azul” que los desprecia y margina.

 

No hay razón para el racismo. Y ahora que acabo de leer con dolor el sismo que ha movido cruelmente la tierra en Haití y Santo Domingo, me pregunto: ¿Cuántos estaremos rezando un Padre Nuestro Latinoamericano por estos hermanos? ¿Cuántas campañas de solidaridad para recoger dinero, ropa, comida, medicinas se estarán convocando ahora mismo en el planeta? ¿ Qué firma, empresario, ricachón, de este mundo, se halará el ombligo y mandará un poco de lo que tiene para salvar esos angelitos negros?

 

No he navegado aún por Internet para ponerme al día. Solo sé que la naturaleza volvió a sacar las uñas. Mientras, pienso en el hambre de los haitianos, en sus niños descalsos, en el frío de este crudo invierno, en los jardines deshechos, en una nación sacudida y no advertida. Pienso. ¿Qué hará Barack Obama por su raza? ¿Los incluirá en la lista de países terroristas para emitir, acto seguido, una resolución que impida la ayuda solidaria desde su nación y sus aliados?

 

Pondré a bailar la utopia. Soñaré ahora mismo que han unido todas la manos y todas las voces. Todas las manos blancas. Todas las manos negras. Y pintaré a Haití y Santo Domingo de angelitos negros, con la pureza de esos blancos que saben que allá en el cielo también hay paraiso para los negritos buenos. Y hasta los malos pueden purgar el alma y abrir las puertas del bien.

 

Ya baila sin parar mi utopia. En tanto, les dejó con estas reflexiones del abogado Ricardo Stevens  . Todavía podemos acordarnos con amor de todos los negros de este mundo. Todavía.

 

 Jimmy "The Greek" Snyder, afamado comentarista deportivo, fallecido en 1996, se me ocurre, habría preferido morir antes de la mala hora del 16 de enero de 1988, cuando, para su infortunio, en una entrevista, hizo comentarios ofensivos hacia la raza negra; tan lamentables fueron sus palabras que la cadena de televisión CBS, para quien laboraba por más de 12 años, se vio precisada a desasociarse de él y cancelar su muy lucrativo contrato.  

 Más recientemente, en 2007, tanto CBS como NBC terminaron relaciones con Don Imus, anfitrión de radio, por utilizar términos denigrantes hacia el equipo femenino de baloncesto de la Universidad de Rutgers, mayormente de jóvenes negras.  

 Jennifer Crisafulligot perdió su empleo con Prudential Douglas Elliman, una firma en Manhattan, por explicar a otra que las causas de sus problemas eran «debido a esas dos gordas viejas judías... Ellas eran como el pináculo de lo viejo y cansado de Nueva York».  

 Este mes, la oposición en Francia ha pedido la renuncia del ministro del Interior francés, Brice Hortefeux, por el descrédito incurrido por sus comentarios sobre la cantidad de árabes en el país. El ministro ha vuelto, ayer, a pedir perdón a los musulmanes por esa declaración suya considerada racista (1).  

 La lengua, sin duda, es la puerta del alma, y, en veces, dice cosas que pensamos y creemos, pero que, por la responsabilidad social de nuestra palabra, también creemos que no deben ser dichas; a todos nos pasa. Cuando el Ministro de Gobierno y Justicia de Panamá, José Raúl Mulino, refiriéndose a 56 africanos, afirmó: «Aquí no se quedan. Son personas con diferencias de todo tipo que no tienen nada que hacer aquí", y concluyó: «No nos conviene ni nos interesa»(2), su lengua únicamente repetía lo que su alma seguramente grita siempre, evidenciando, para todos, que nada le importa, a su lengua ni a él, las consecuencias de su palabra.  

Ese señor, aun cuando sus credenciales lo aseguren, no es ministro de todos los panameños y panameñas; a algunos nos mira como diferentes y tiene determinaciones, que son las mismas de sus antecesores en los gobiernos de la rabiblanquera, tal como lo manifestara un tocayo suyo en 1941: que abundábamos en demasía en las ciudades terminales, que rebajábamos los niveles de vida y con nuestras costumbres extrañas le imprimíamos a Panamá, Colón, Bocas del Toro la apariencia de ciudades africanas, lo que era «uno de los problemas más serios que este país debe resolver»y que el Panamá de ellos «tenía el derecho indiscutible de escoger su linaje racial dentro del nuevo impulso que se le había impreso a la unidad nacional»(3).  

 

 ¿Que tengo la piel sensible? Sí; tanto y con más razones que los judíos por sus muertos en el holocausto, si la cuenta se reclama solamente por números. Los de ellos fueron 6 millones, los míos muchísimos más, por más de 300 años. Los judíos, a pesar de todo, preservaron sus nombres; Stevens no es mi nombre, el mío me lo borró el amo que me hizo esclavo, y luego, con un hierro candente, me tatuó el suyo en la piel, igual que hizo con su ganado.  

 Sí, soy sensible; se me hizo sensible a punta de látigo, sangre y mucho dolor. Sí, soy sensible porque también fui traído desde África en un barco de propósitos mercantiles no muy distintos al de estos otros indeseables del señor ministro.   

Te pregunto: ¿Qué habría dicho su excelencia, el premier, si los 56, en lugar de africanos, hubiesen sido balseros cubanos?   

 ¡Ah!, que no me invite, me enfatizó mi viejo amigo del parque, que yo no hablo con racistas militantes. El lo que tiene que hacer es reinventarse y convencernos a todos que ha aprendido y que se arrepiente de su vida racista; porque, hasta ahora, ha demostrado que nada le preocupa que la gente sensata sepa algo más de él y de sus ideas.


1. Radio Nederland; Resumen de la prensa europea; 15 de septiembre de 2009.

2. La Prensa; "Gobierno repatriará a 56 africanos"; 28 de agosto de 2009.

3. George W. Westerman: "Los inmigrantes antillanos en Panamá"; páginas 96-98; el entonces Secretario de Relaciones Exteriores del Presidente Arnulfo Arias, Raúl de Roux ante la Asamblea de Diputados.

Nota al margen de la autora: Respeté el Título que traía el email de referencia.