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Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: Edelmis Cruz (ICAP Las Tunas)

 

Ya partió de este terruño oriental de Las Tunas – este sábado – la Brigada Internacional Cruz del Sur, de Australia, colectivo de una de las 15 Asociaciones de Amistad Australia – Cuba que existen en las más importantes ciudades del país a partir de la década del 70, cuando se gestó todo un movimiento de inclinación hacia la Isla y su realidad revolucionaria.

 

La integran 21 australianos que llegarán hoy a la también cubana provincia de Villa Clara, luego de cumplir en esta Ciudad Balcón del Oriente un programa de actividades que abarcó visitas, encuentros, conversatorios e intercambios de experiencias en centros estudiantiles y laborales.

 

Estos amigos departieron también con los tuneros de las municipalidades de Puerto Padre y Jesús Menéndez, donde recorrieron sitios de importancia económica como el gigante del azúcar en la Isla y su mayor productor, el ya casi centenario central Antonio Guiteras, y el Fuerte La Loma, de la conocida Villa Azul de los Molinos, Patrimonio de la cultura local y nacional.

 

No es un hecho fortuito su presencia entre nosotros. Australia mostró sus manos francas a Cuba de una manera especial desde el mismo triunfo revolucionario y luego en 1974 se establecen relaciones diplomáticas, aunque los intercambios entre sus pueblos se manifiestan con relevancia en los años 70, fecha en que se crea en Sídney la primera Asociación de Amistad.

 

El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) es el anfitrión de estos valiosos encuentros que trascienden los predios de la capital cubana, La Habana, para fomentar acciones de carácter solidario y de apoyo financiero en varias provincias de la Isla, como sucedió ahora en estos días por Las Tunas, donde una vez más se ha demostrado que la tierra puede ser un lugar apacible y humano, lleno de amor entre sus hombres, aunque sean de diferentes credos, ideologías, lenguas y costumbres de vida.

 

Cada gota de amistad que baña el planeta, que une corazones, que hace huellas, es una cascada de esperanza para este mundo en declive que tanto le hemos saqueado día a día. Hoy nos consternamos con los sucesos de Haití, somos también solidarios, muchas son las naciones que les mandan ayuda económica, sanitaria, alimenticia pero, con todo, jamás creo se les pueda borrar al pueblo haitiano ese hipo de horror que uno descubre en las tristes fotos que circulan el ciberespacio.

 

La naturaleza bien sabe de trampas, pero agradece, enormemente siempre, cada halo de ternura y sobre todo, ese respeto que exige por sus leyes al hombre.  

 

En este gesto de los australianos hacia la Isla de Cuba veo yo ese hermoso potencial que llevamos muy dentro. Sacarlo a flor de piel puede salvarnos. Yo tengo fe en la inmensidad de los pueblos. Podemos descantar las diferencias. Podemos.