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  • La indignación del pueblo cubano no es un hecho  meramente político, aunque los tanques pensantes del gobierno de Estados Unidos y, sobre todo la debilitada y descreída ya mafia anticubana de Miami, traten de venderlo así. El repudio unánime de esta Isla a su inclusión en la lista de países terroristas es un acto moral, cívico y legítimo.

 

  • Si no fuera un asunto muy serio y demostrativo del agresivo tratamiento que da al tema Cuba  el aparato que controla la Casa Blanca, hasta el gato se moría de risa al leer el documento que acusa, injusta, deshonesta y absurdamente, a este país caribeño de estar entre las naciones peligrosas para la seguridad del imperio más grande del mundo y el más terrorista por cierto.

 

  •  Desde que se difundió tal disparate, entre vecinos, en los centros comerciales y públicos, en las escuelas y gremios laborales, en mítines relámpagos y actos rápidos convocados por los sindicatos, gente común, estudiantes, trabajadores y pueblo en general condenaron tal vileza, que Cuba tiene argumentos sobrados para desmentir y demostrar que nada respetuoso y justo avala la actitud de los Estados Unidos. Al contrario, ridiculiza una vez más su proceder internacional y su rabiosa política contra esta nación.

 

 

Por  Graciela Guerrero Garay

 

El frío que baña toda la Isla de Cuba no es  mayor que el calor que brota de los corazones cubanos, sobre todo cuando de defender su suelo patrio se trata.  Por estos días de fin de semana, esa pasión revolucionaria que mantiene en pie una libertad absoluta hace medio siglo está enardecida. El gobierno de Estados Unidos la incluyó en la lista de países terroristas y, por demás, la clasifica como patrocinadora, lo que implica que todos los cubanos que transiten en las líneas áreas de ese país sean sometidos a un chequeo adicional en los aeropuertos.

 

En particular, me resulta irracionalmente curioso: ¿por qué ese cacheo no se lo aplican a los que llegan a buscar refugio en territorio americano, luego de matar a ultranza víctimas inocentes, no solo cubanas, sino de numerosas naciones? ¿Por qué no incluyen en la “ilustre medida de seguridad” a los que llegan de manera ilegal y se adhieren a la llamada ley de los pies descalzos, y luego reciben con bombo y platillo, sobre todo si declaran lo que quieren contra los hermanos Castro y el proyecto socialista?

 

Y ahora mismo, escribiendo, pienso que cuán lejos puede estar del terrorismo alimentar el odio y la mentira, pagar para desacreditar la voluntad soberana de una mayoría que construye su propios pasos, aún con un imperialismo nazi en la punta de su nariz y 50 años de amenazas tan absurdamente disparatadas como estas, pero tan ciertas como que la meca del horror apunta el índice y desconoce el carcinoma de su mano.

 

No puede admitirse. Va más allá de una cuestión de principios. Tampoco creo que sea un acto meramente político y una obligada réplica ante los pasillos de la arena internacional, la efervescencia revolucionaria que apoya la Declaración del MINREX  y convirtió a los centros de trabajo y estudiantiles, este fin de semana, en una espiral de rebeldía ante la hostil resolución de los Estados Unidos. Los cubanos odiamos el terrorismo. Por su culpa y la cobija de los gobiernos de Estados Unidos hemos perdido a muchos hermanos.

Por culpa de ese frenesí asesino que el país del poder engendra y alimenta hay muchas viejecitas nuestras llorando ya sin lágrimas, de tanto dolor y soledad. Nosotros, los cubanos, salvamos vidas. Exigimos, con todas las normas y códigos del Derecho, que se haga justicia ante los crímenes de lesa humanidad  y somos humanitarios por excelencia. Está probado.

 

Si algún engendro como Posada Carriles, de origen cubano, es el monstruoso terrorista que es, revise su historial y sus patrocinadores: CIA, mafia anticubana, entrenamiento financiado por los Estados Unidos en Nicaragua, etc. etc. Y así sucede con el resto de los cubanoides que desgraciadamente impusieron sus nombres en las listas de terroristas. Todos, SIN EXCEPCION, tienen vínculo directo MADE IN USA.

 

Pero este pueblo que condena hoy, que repulsa, que defiende sus derechos, que exige respeto y justicia para sus CINCO compatriotas presos por ESTADOS UNIDOS – léase bien- , los cubanos todos que somos víctimas del terror imperialista, que cultivamos el internacionalismo, la solidaridad y que nos anexamos por voluntad propia a los que creemos que es digno y merecedor de las mayorías humildes como nosotros, no podemos estar de acuerdo con el dislate de los dueños de la Casa Blanca.

 

No podemos estar de acuerdo porque somos víctimas. Jamás, nunca, Terroristas.