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Otro paso joven hacia el mañana posible

 

Por Graciela Guerrero Garay

 

 

No es exceso de optimismo apostar un día más para ganar la batalla del futuro, con un proyecto social más participativo, perfeccionado y capaz de darles a sus ciudadanos una calidad de vida superior. Tampoco utopía que un aprendizaje consciente, un estudio individual sistemático y promociones limpias de vicios y coeficientes falsos llevan a los caminos de una educación superior y el egreso de competentes técnicos, especialistas y profesionales que garanticen ese mañana que buscamos.

 

 

De estos asuntos se nutrió el debate que hicieron en plenario los 120 delegados a la Asamblea provincial de la Federación Estudiantil de la Enseñanza Media (FEEM) en Las Tunas, en representación de los más de 25 mil estudiantes miembros que hay en esta oriental provincia cubana, donde se reconoce el avance y el aporte de la organización al desarrollo agrícola, desde la etapa de recuperación tras el azote de los huracanes del pasado año.

 

No hablan por hablar ni tienen miedo en los ojos. Tampoco se les nota ningún hipo sicológico que delate manipulación o algún indicio de represión o amenaza. Son nuestros hijos, los chicos del vecino, de los amigos, de los colegas. Muchachos y muchachos que no rebazan los 18 años o están a punto de cumplirlos. Analizan su propio trabajo, de manera crítica y autocrítica. Así de sencillo.

 

 

Sueñan desde las imperfecciones de sus pasos jóvenes y los desaciertos de quienes les guían en la casa, la sociedad, la escuela, pero saben que todo puede mejorar y ser superado, que reconocer las fallas es encontrar donde enmendarlas. Y con este ánimo hicieron su Asamblea y miraron los temas que llevan a caminos más limpios y seguros.

 

 

Frank Pérez Plasencia, presidente de la FEEM en el municipio Puerto Padre, reflexionaba sobre la necesidad de motivar y concientizar a los alumnos para que aprovechen mejor las horas de trabajo en el campo, y cuanto significa producir bien y elevar la productividad en el territorio y el país, alertando que no se vea como algo impuesto sino un día a día en el grupo y en cada actividad que sea viable, como la estadía en los campamentos agrícolas, organopónicos y otras dependencias hacia donde se mueven los alumnos.

 

 

Bajo el principio martiano de vincular el estudio con el trabajo, las muchachas y muchachos que estudian en los preuniversitarios y los institutos politécnicos (centros que los gradúan en varias especialidades técnicas que responden, en mayoría, a necesidades y perfiles locales) se vinculan en algún momento del curso escolar a tareas productivas o prácticas pre- laborales, espacios de la agenda de la Federación que contribuyen a fomentar sus valores como trabajadores y alcanzar los objetivos planteados por Pérez Plasencia.

 

 

La defensa de la Patria, el fortalecimiento del trabajo político en las escuelas, trabajar en los asuntos que reflejan las inquietudes estudiantiles y cohesionar más la palabra y la acción para ganar, con la ejemplaridad, la plena autonomía de la FEEM como preámbulo formador para el ingreso a niveles superiores de la sociedad, destacaron el análisis.

 

 

En la Asamblea se ratificó a Yamila Camejo Hidalgo como presidenta provincial de la organización, que trasmitió allí un reconocimiento al pelotero tunero Osmany Urrutia por su labor como atleta y formador del talento beisbolero en Las Tunas, en estos días donde se juega la Serie Nacional y la pelota, deporte favorito de los cubanos, se sigue paso a paso en los estadios locales del país y por los canales de la televisión.

 

 

Nada está terminado. Desde consolidar hábitos sistemáticos de estudios, buscar la investigación como complemento a las clases que reciben de los docentes, mejorar la disciplina en las escuelas y la calle y aportar más donde haga falta. Pero, aún con todo, hay más hechos que demuestran que existe una generación estudiantil preparada, técnica y culturalmente, sana y revolucionaria, dispuesta a crecer como crece, sana, libre de reir en grupos, de enamorarse con una azucena, compartir la parilla de una bicicleta, ir a un río o dorarse en las playas.

 

Con este brillo en el rostro, chicas y chicos de la FEEM en Las Tunas celebraron su reunión de balance. Y fue hermoso verlos así, cantar unidos, compartir promesas y sobre todo marcharse felices de vivir en un país sin ruidos de guerras ni secuestros viles, dispuestos en su inmensa mayoría a levantar puentes para acortar las distancias que nos alejan todavía esa sociedad más plena que vamos dibujando, aún con ilimitadas carencias y viejos lastres. Lo importanbte es eso, que esta enorme masa estudiantil, muy joven, sabe a tiempo donde poner el dedo por ese día mejor.