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Por Graciela Guerrero Garay

Espero que los buscadores de las plantas y sus divinas panaceas hayan, quizás, encontrado el compendio que, con este mismo título, publiqué días atrás. Es formidable descubrir y convencerse de las herramientas naturales que tenemos por don de Dios al alcance de la vista, para combatir todo tipo de enfermedades, aprender más sobre ese entorno ambiental que nos cobija y valorar cuan útil, beneficioso y vital es conservarlo.

 

Agradezco nuevamente al autor de este importante material, que me llegó mediante mis hermanos – amigos de la lista de discusión de los grupos Extrasensoriales. Y como ya reflexioné en voz alta mis puntos de vista al respecto, no les dilato más esas maravillosas propiedades de las plantas.

 

Mágico mundo verde que cautiva por sí mismo. Salpicado por el multicolor regalo de sus flores y matices, presto a gratificar nuestras atenciones y dador de sus virtudes, sobre todo cuanto el hombre las toma para bien. Mi intención es esa, que les sirve alguna vez para aliviar los males del cuerpo que casi siempre van a parar a esa cueva del alma que todo lo recibe.

 

He aquí la segunda parte. Gracias. Ahh, recuerden que cuando plasmó textos de otros autores, salvo las reglas de ortografía, respeto íntegramente los originales. Es mi modo de trasmitirle mis consideraciones a su esfuerzo y conocimientos.

 

Plantas con acción antibiótica, antivírica, antiséptica, bactericida y bacteriostática:

Eucalipto, Propóleo, Pino, Capuchina, Liquen de Islandia, Orégano, Abeto, Ajendrea, Tomillo, Serpol, Drosera, Grindelia, Salvia, Ajo, Bardana, Celidonia, Ciprés, Enula, Hisopo, Lúpulo, Romero, Melisa, Nogal, Loto, etc.

EUCALIPTO (Eucalyptus globulus Labill)

Se utilizan las hojas de las ramas viejas.

Dentro de su composición química destaca su contenido en aceite esencial, cuyo principal constituyente es el cineol o eucaliptol (éter óxido terpénico). Contiene también: terpineol, carburos terpénicos (alfapineno), alcoholes alifáticos y sesquiterpénicos (eudesmol), aldehidos (butírico, valeriánico, capróico) y cetonas.

Posee además tanino (sustancia detoxificante), pigmentos flavónicos (heterósidos del quercetol) y un heterósido fenólico complejo, el caliptósido, ácidos fenólicos (gállico, caféico), resina y un principio amargo.

Sus acciones, debidas fundamentalmente al aceite esencial, son: Antiséptico de vías respiratorias y urinarias, por eliminarse su esencia a nivel pulmonar y por riñón. Expectorante y balsámico, por estimulación directa de las células secretoras de la mucosa bronquial. Hipoglucemiante. Vermífugo (contra los gusanos intestinales). Antibiótico (específico para toxina tetánica, diftérica, bacterias Gram +, por su contenido en esencia y tanino). Antifungido y antiinflamatorio.

En uso externo es balsámico, antiséptico y cicatrizante.

Se usa en afecciones respiratorias: bronquitis, gripes, faringitis, sinusitis, tos irritativa, asma, etc. Infecciones urinarias, parásitos intestinales. Diabetes. En uso externo para dermatosis, ulceras varicosas, etc.

Puede ser neurotóxico por acelerar el metabolismo hepático de algunos anestésicos, analgésicos y tranquilizantes. A dosis elevadas su aceite esencial puede producir molestias gástricas, hematuria, proteinuria, nauseas, taquicardia, convulsiones y delirio. No se recomienda tomar durante el embarazo y lactancia.

PROPOLEO (Propolis)

Es un producto apícola que las abejas recolectan de las resinas y secreciones, que cubren las hijitas de las yemas de álamo, abedul, roble, castaño silvestre y otros árboles, especialmente coníferas, que se hallan en la cercanía del lugar de emplazamiento del colmenar. Lo usan como material de construcción que protege a la colmena y como medio de conservación de carácter antimicrobiano.

Durante los últimos años se ha registrado un gran progreso en cuanto a la composición química del Propóleo. A pesar de ello no ha sido determinada más que con aproximación, ya que varía según las especies de plantas frecuentadas por las abejas, dependiendo de la vegetación que rodea el lugar de emplazamiento del colmenar. También influye en las características macroscópicas y organolépticas del Propóleo la técnica de recolección. El Propóleo es una mezcla de varios componentes, en cantidades distintas. A nivel general, se considera que contiene un 50-60% de resinas y bálsamos, un 30-40% de cera, un 5-10% de polen, 8-10% de aceites aromáticos.

Actualmente se conoce la estructura química de algunos de los componentes del Propóleo, se han identificado aproximadamente 19 sustancias de estructura química distinta. Los principales principios activos identificados hasta ahora son:

  • Flavonoides, dentro de ellos:
    • Flavonas: ramnocitrina, kaempferol, crisina, galangina (3, 5, 7-trihidroxiflavona), isalpinina, tectocrisina, acacetina, apigenina, pectolinarigenina; 5, 7-dioxi-3, 4-dimetoxiflavona; 3, 5-dioxi-7, 4-dimetoxiflavona y 5-oxi-7, 4-dimetoxiflavona.
    • Flavonoles: kaempferido, quercetina, butelenol, rhamnacina, isorhamnetina y ermanina.
    • Flavononas: pinocembrina, pinostrobina, sakuranetina, 5-oxi-7, 4-dimetoxiflavonona.
  • Terpeno del grupo del cariofileno: beta-bisabolol y alfa acetoxibetulenól.
  • Aldehidos aromáticos: vanillina, isovanillina.
  • Ácidos aromáticos no saturados: ácido cinámico y derivados (ac. pcumárico, ac. caféico, ac. ferulico (4-oxi-3-metoxicinámico) y ac.isoferulico).
  • Ácidos orgánicos: ácido benzoico y derivados (ac. hydroxi-4 benzoico, ac. metoxi-4 benzoico, ac. protocatéquico y ac. gálico).
  • Sustancias tánicas.
  • Cumarinas: ácido cumarínico, esculetolo, scopoletolo.
  • Vitaminas: vitamina B1 (tiamina), vitamina PP (ácido nicotínico), provitamina A.
  • Micro elementos: calcio, potasio, sodio, magnesio, hierro, aluminio, fósforo, silicio, vanadio, estroncio. Algunos científicos han señalado además boro, cromo, cobalto, manganeso, níquel, selenio, zinc, molibdeno, plata, bario.

Propiedades del Propóleo:

  • Bactericida y bacteriostática.
  • Antifungico. Antiparasitario y antiprotozoos.
  • Analgésico y anestésico. Cicatrizante.
  • Estimulante de la inmunidad.
  • Antitumoral. Antioxidante. Desodorante.
  • Antidepresivas.
  • Antiinflamatorias y antirreumáticas.
  • Protector de la circulación, permeabilidad y fragilidad capilar.
  • Antitrombóticas.
  • Protector de la mucosa gástrica. Estimulante de la osteogénesis.
  • Regulador y estimulante tiroideo.

Indicaciones del Propóleo:

  • Afecciones respiratorias: Anginas, faringitis, laringitis, gripe, sinusitis, rinitis alérgica, traqueitis, bronquitis, asma bronquial, neumonías crónicas, tuberculosis pulmonar, otitis.
  • Afecciones bucales: Aftas, estomatitis, gingivitis, piorrea, parodontosis, glositis (inflamación de la lengua), en dolores después de extracciones dentales.
  • Afecciones digestivas: Colitis aguda y crónica, gastritis y ulcerasgastroduodenales, diarreas, disquinesias hepato-biliares.
  • Afecciones ginecológicas: Erosiones cervicales, leucorrea, llagas postoperatorias, vaginitis, tricomoniasis vaginal, moniliasis, infecciones bacterianas mixtas.
  • Afecciones urinarias: Infecciones de vías urinarias y vejiga (cistitis, uretritis, etc.), prostatitis.
  • Afecciones tiroideas: Bocio difuso, bocio nodal, bocio mitótico y bocio congénito. Obesidad asociada a hipotiroidismo.
  • Afecciones dermatológicas: Eczemas crónicos, neurodermitis, ulceras tróficas de la pierna, piodermitis profundas (furúnculos, foliculitis, hidroadenitis), quemaduras, para favorecer la cicatrización, heridas, actinomicosis, moniliasis e intertrigo de los lactantes (hongos).
  • Afecciones circulatorias: Arteriosclerosis, fragilidad capilar.
  • Afecciones neuro-psíquicas: Esclerosis en placas, distrofia muscular progresiva, enfermedades de Parkinson, insuficiencias cerebro-vasculares, anorexia mental.
  • Como estimulante de las defensas.
  • Afecciones oculares: Blefaritis (inflamación de los párpados), blefaroconjuntivitis alérgica, ulcera de la córnea con iritis, queratopatias.

Consejos respecto a su uso:

  • El Propóleo es una sustancia totalmente natural, que no solo carece de toxicidad, sino que por el contrario proporciona al organismo, entre otras acciones, una mayor resistencia frente a las agresiones, siempre que sea utilizado correctamente.
  • Cuando se tome Propóleo por primera vez, habrá que proceder con cautela. Aunque solamente en casos raros aparece alergia, hay que tomar todas las medidas de precaución, a fin de evitar semejante incomodidad. Por ello, se recomienda tomar el primer día una pequeña dosis antes de acostarse. Si al día siguiente por la mañana no se notan síntomas desagradables, es posible comenzar la cura. Comenzaremos el tratamiento despacio, aumentando gradualmente el consumo, durante 4 o 5 días hasta alcanzar la cantidad máxima requerida para tratar cada enfermedad y también se debe disminuir gradualmente su consumo, después de haberse iniciado una mejoría o la curación, de modo que se acabe en 8-14 días.
  • El Propóleo es una sustancia inofensiva, pero de fuerte efecto, por lo que puede ocasionar trastornos (irritación de la cavidad bucal, mal estar, eventualmente diarrea, etc.), en caso de utilización demasiado rápida. No existe ninguna contraindicación en cuanto a su uso, excepto en los casos de alergia al producto. Es compatible con cualquier otro tipo de terapia, siendo usado como complemento en muchas de ellas.
  • Puede utilizarse sin ningún peligro en los niños, únicamente tendremos que adaptar la posología según la edad. Aunque no es frecuente, pueden aparecer alergias al Propóleo. Dichas reacciones pueden darse, tanto en las personas que trabajan directamente con él (apicultores) como en algunos pacientes al utilizarlo, en uso externo o interno. Suelen presentarse, más frecuentemente, en aquellas personas que sufren alergias a otras sustancias, medicamentos, polvo, etc.