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El cariño interminable de su gente

 

  • Hay hombres que siempre estarán entre nosotros. No solo sus hazañas o buena virtud quedarán en la memoria de los pueblos. Es esa sencillez de la vida misma, el detalle de los días, los pasos, el sudor, una palabra, las que inmortalizan de generación en generación su obra y sus huellas.
  •  En Las Tunas perdura un homenaje implícito que está más allá de una fecha o un acto de recordación. Cuando un niño sale a andar, el invisible halo de su alma hace el camino con la gente común, la que defendió siempre, porque hay una verdad inquebrantable en la frase de Fidel: ¡En el pueblo hay muchos Camilos!

 

Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

 

Nunca tuve la dimensión exacta de cuantas veces repetí el nombre de Camilo Cienfuegos, camino a la secundaria básica Cucalambé, donde estrené mi adolescencia.

Sucedía exactamente al pasar frente a las puertas del Taller de Maquinado, en la avenida Camilo Cienfuegos, que igualmente lo recuerda en nuestra ciudad. Y es que esas “manías” de mirar y leer todo lo que nos rodea, en tanto nos movemos de un lado hacia otro, parece ser común. Muchos tuneros me lo confirmaron por estos días.

Estaba entonces distante de imaginar que muchos años después llegaría allí en roles de periodista. Reencontrarme bajo el techo que también alguna vez me sirvió  para escampar un aguacero, fue lindo. Un encuentro, sin dudas, con la memoria del pueblo.

Gran honor le hacen a Camilo Cienfuegos estos 15 trabajadores, la mayoría “muy viejos” allí entre el ruido de la fresadora, los tornos y el olor a hierro, cobre, bronce o aceite. Desde lejos, pudiera parecer un lugar oscuro y poco agradable, incómodo. Sin embargo, sin adornos ni gestos de más, te atrapa y tienes que reconocer que es uno de los sitios donde ese tufillo a grasa no repele. Atrae.

Hay limpieza, orden, disciplina y mucha voluntad de con nada, hacer mucho. Con estas verdades ha ganado el respeto de los clientes, tanto particulares como estatales y me arriesgo a llamarlo taller emblema de la Empresa de Transporte por sus largos años de servicio, desde el mismo año 1959 donde pasó al patrimonio de la Revolución y a ser el único de su tipo en la provincia.

Su utilidad valida la virtud que defendió Camilo en sus hermosos años de lucha: siempre hacer más, para todos. A lo largo de estos 50 años de trabajo continuo, todas las generaciones de tuneros de alguna manera han recibido su servicio. Y cuando alguien busca una solución complicada, la recomendación viene detrás: llégate al Camilo, quizás allí puedan resolverte eso.

Y es que en este mundo de metal un simple buje, en un momento dado, puede ocasionar a la economía local y nacional impredecibles pérdidas. O generar en casa todo un tema doméstico. Por eso el colectivo encuentra siempre la manera de estar a la altura de la demanda. Es un estilo de trabajo y una herencia que dejan los que se jubilan, y se respeta por las distintas administraciones, una decena según me dicen.

LAS VERDADERAS VETERANAS SON MUJERES

Camina de aquí para allá y la asocio con una abejita laboriosa. Comprendí, que al margen del oficio que tuviera, los torneros eran sus “hijos” y ella una pieza imprescindible en el taller. Activa, jovial, afectiva, emprendedora y positiva.

Ramón Gutiérrez – jefe del Taller – y César Toledano – el administrador- me respondieron. “Le decimos mami. Es la auxiliar económica y lleva aquí 35 años de trabajo. Siempre es así, pendiente de todo, exigente, y pelea por eso, porque se cumplan las cosas”.

Dolores Pérez Suárez lo confirma. “Es verdad, son como mis hijos. Entré aquí con 26 años y ya tengo 61. No quiero jubilarme. Me gusta y me siento bien. No ha sido difícil trabajar entre hombres, somos una familia y nuestros hijos y nietos se han criado en este taller”.

Ana Delia Téllez Figueredo es la facturadora. También puede contar con los ojos cerrados los espacios que separan una máquina de otra. Los momentos dulces o tristes. Lleva 30 años en el “Camilo Cienfuegos” y aunque piensa jubilarse pronto por razones personales, coincide con Lola en que han pasado su juventud entre estos muchachos que las tratan como las “niñas lindas de sus ojos”.

Es un colectivo muy estable – argumenta César –, casi todos se jubilan aquí y se hace mucho esfuerzo por mantener la producción y los indicadores del plan, que en el trimestre alcanzó el 123 por ciento de cumplimiento. Tenemos serios problemas con los útiles y herramientas. No hay abastecimientos, y le pedimos al cliente que traiga lo que necesita, pues si entra algún recurso hay que priorizar a la empresa.

Pero siempre se hace la gestión, pues esta falta de materia prima incide directamente en el servicio a los particulares. También los operarios traen lo que puedan y así paleamos las carencias de estos últimos años, enfatiza César.

UN HOMENAJE COTIDIANO

En el pueblo hay muchos Camilos, sentenció Fidel. No se necesita de hazañas espectaculares ni sacrificios más allá de esa ventura cotidiana de hacer bien lo que debemos. Este centro es un ejemplo. Cumplir con responsabilidad. Desterrar la inercia que estanca la utilidad cotidiana. Camilo Cienfuegos nos dejó su obra llena de esta certeza, combatió por ello y cultivó su esperanza cuando la victoria devolvió al obrero su condición de clase.

Suerte que en este pedacito de Las Tunas, el colectivo puede decir en todos los octubres: te honramos, Camilo. En el rostro de Antonio, Manuel, Raudel, Andrés, Carlos, Miguel, Belisario, Ernesto, Francisco y  los tocayos Alberto Matamoros y Alberto Pavón – todos operarios- no hay jactancia. Hacen cuanto pueden y si llegan recursos, harán más. Y ese don de soñar en que estás vivo, Camilo, te verá recorrer el Taller y, con alguna palmadita en el hombro de tu gente, susurrar… vamos bien, y hay que seguir adelante.

APUNTES PARA OTRAS CRONICAS

En nada se parece. Todo era marabú por los alrededores. No hay tunero de cepa que lo olvide. Pero la Avenida Camilo Cienfuegos es otro testigo existencial y cotidiano de su presencia en la ciudad.

Los cientos de familia que encontraron un hogar en el Distrito Camilo Cienfuegos, enclavado en el Reparto Santos, tampoco pueden ignorar que su nombre ha sido honrado por la obra. Escuelas, mercados, farmacias, tiendas, universidad, centros de trabajo, círculos infantiles, avenidas, consultorios médicos, policlínico, cafeterías… una micro ciudad dentro de la ciudad.

Señal de urbanización, desarrollo, edificios que jamás parecían posibles en un paisaje estéril…son apuntes para otras crónicas, porque tu nombre, Comandante Camilo, será siempre aquí una buena razón para multiplicar tu sonrisa.