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Mi ciudad está hoy de luto, como toda la isla de Cuba. Hemos perdido a uno de los grandes Comandantes de la Revolución. Pero Juan Almeida Bosque no se fue. Siempre estará escondido, haciendo su sonrisa amplia, defendiendo su raza, sus ideas, su Revolución.

Tendiendo la mano a los amigos, siendo camarada, gentil, solidario. Pero aún con todo, mi ciudad está hermosa, porque miles de tuneros, humildes como él, mulatos y negros como él, desde muy temprano fueron hasta el memorial Mayor General Vicente García, en el mismo corazón de la ciudad, a rendirle homenaje, a decirle ese adiós que no despide, sino que guarda, porque es una silenciosa promesa de respeto y amor.

Cada vez que la muerte nos sorprende con su mala pata de llevarnos a un buen hombre, compañero, pienso en que José Martí, sin saber que le servía a él justo a la medida, lo dijo claro..."...No es verdad cuando se cumple bien..." Y el VIcepresidente del Consejo de Estado de Cuba y miembro de su Buró Político hizo bien su vida al lado del pueblo.

Pero por suerte nuestra hizo más. Hizo poesía de sus canciones. Yo, particularmente, me enamoré de niña de La Lupe...de su letra, de su música, de su amor. Vale que la escuchen. La Lupe de este rebelde con causa que fue Almeida. De este soldado de todos los tiempos. De este cubano que merece, desde cualquier lugar de la tierra, un requiem por su memoria y descanso en paz. Se que estará donde estará la luz.