20090710063708-latinoamerica-j-ballester-330x330.jpg

Por Graciela Guerrero Garay

Mientras en la tarde de este jueves todavía no se habían definido las conversaciones en San José, Costa Rica, para mediar la salida del gobierno de facto, encabezado por Roberto Micheletti desde el pasado 28 de junio, la verdadera lección de dignidad y la victoria de las grandes masas de humildes de este mundo la llevan a vías de hecho los hondureños, quienes desde hace once días de manera rotunda, cívica y pacífica viven prácticamente en las calles exigiendo la constitucionalidad del país.

Manuel Zelaya, legítimo Presidente Constitucional de Honduras, desde estos mismos predios declaraba a los Medios de Comunicación que no traicionaría al pueblo  y que  su presencia allí no significaba negociación alguna, sino exigir la salida de los golpistas.

Sin embargo, según reportes de la agencia Prensa Latina, Micheletti – bautizado por muchos como “Goriletti”- indicó que esperaba regresar como  “el presidente constitucional de Honduras”.  El mensaje está claro: el lobezno tiene al parecer muchas garantías de apoyo de los feroces lobos que andan de corre – corre por los recintos miamenses y son los de siempre. Los que no aceptan que a su madriguera le cayó carcoma y América Latina es un verdadero fulgor de esperanzas con el ALBA y la unidad de voces que la enorgullece.

Son tiempos de Quijotes. La historia deja por sentado para todos los siglos por venir que el enemigo nunca duerme. Este Golpe de Estado es prueba irrefutable de que las enormes mayorías de pobres, países subdesarrollados y gobiernos que juren bajo la premisa de trabajar y crear para los más, les darán torcijones de tripas a los poderosos, a las organizaciones de derecha, a los ideales de dominio imperial y a todos sus lacayos que quieren hacer de la tierra un planeta dividido y manipulado a la meddida de sus intereses.

No es la vieja lucha de contrarios. Es más que eso. Es un miedo sordo y bajo a otra verdad irrefutable: con todos los asuntos sensibles a ser transformados desde la propia concepción de sus políticas, la superioridad del proyecto socialista como solución básica a los problemas de las grandes masas, es real. Cuba ha sido el Faro en América y, poco a poco, deviene referencia internacional.

Honduras es la muestra del despertar. La enorme y heroica resistencia de los hermanos hondureños durante estas dos últimas semanas ratifica esa voluntad de pueblo que hay que revitalizar, aún en momentos de paz.

El continente tiene que estar alerta. En Costa Rica pueden pasar muchas cosas. A las puertas de este viernes, todavía no habia resultados concretos. Lo que si no podrá borrar la historia ni negar jamás el imperialismo y sus  secuaces es que Honduras, como dijo Zelaya, es el honor de los pueblos de América.