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Otro sábado donde los pueblos cabalgan unidos

  • Como en todos los momentos esenciales, la unidad de las voces, la voluntad de las verdaderas masas americanas, la resistencia al saqueo de la auténtica dignidad, la historia, los derechos y la emancipación de la justicia están a prueba
  • Los hondureños resisten y se manifiestan por su libertad. Hoy puede ser otro día de gloria para esta América Latina que, indiscutiblemente, no se pinta ni usa colorete. Decidió ya y para siempre cabalgar unida, compacta, con las manos bien apretadas y en un solo puño
  • Las dictaduras de los años grises no volverán. Mucho dolor, mucha sangre, muchas heridas a la tierra y sus hombres oscurecen la vida del continente, pero llegó el ALBA y la luz acabará con las tinieblas.

Por Graciela Guerrero Garay

LAS TUNAS, CUBA (4 de julio) – Ya la oligarquía no podrá coger el mango bajito. América Latina está unida y los hondureños resisten y no aceptarán jamás el golpe de estado contra su legítimo presidente constitucional Manuel Zelaya. Los grandes medios tratan de confundir y ganar terreno entre los que, todavía, se aferran a humillar los derechos de las naciones y la voluntad de sus pueblos.

Manuel Zelaya regresará a su nación este sábado. Su pueblo lo espera. Todo el continente le acompaña, igual que otros mandatarios que dan una lección cívica exacta: América está con Honduras. La cabalgata por la justicia no es unitaria. El ALBA es la luz que acabará con las tinieblas.

Como en todos los momentos esenciales, la unidad de las voces, la voluntad de las verdaderas masas americanas, la resistencia al saqueo de la auténtica dignidad, la historia, los derechos y la emancipación de la justicia están a prueba.

Los hondureños resisten y se manifiestan por su libertad. Hoy puede ser otro día de gloria para esta América Latina que, indiscutiblemente, no se pinta ni usa colorete. Decidió ya y para siempre cabalgar unida, compacta, con las manos bien apretadas y en un solo puño.

Las dictaduras de los años grises no volverán. Mucho dolor, mucha sangre, muchas heridas a la tierra y sus hombres oscurecen la vida del continente, pero ya hay una conciencia renovada, una lección aprendida, una decisión consumada. Somos uno y, como esa frase legendaria de los Tres Mosqueteros, “uno para todos, todos para uno”.

Este sábado puede ser otro acto de gloria para la historia latinoamericana. Ya los hondureños escriben nuevamente con mucho altruismo su memoria actual. La solidaridad internacional nunca antes, quizás, ha sido tan pública, valiente y de los más para condenar un acto tan grotesco contra la paz de una nación y su democracia.

Manuel Zelaya llegará hoy a su país. Su pueblo lo espera. Y esa voz popular de los auténticos, de los hombres sabios, valientes y con decoro está de pie. El mango en Honduras, no lo cogerán bajito. Las mentiras archiconocidas ya no tienen efecto. Todo es América y para los americanos. Esos que, ahora mismo, dicen NO a todos los golpistas, a los usurpadores.

Esos que ya saben que resistir y combatir son palabras y acciones necesarias. Este sábado es de combate y victoria. No hay otra orden para la soberanía. América se baña, para suerte de estos tiempos, con el sol de los más justos. Estamos en vilo.