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Los pueblos deben bendecir el ALBA

  • Una vez más, quienes llevan bien puesto el sombrero y no olvidan los pies descalzos deben bendecir por las cuatro esquinas del planeta el momento en que se creó esa magia de unidad latinoamericana que se llama Alternativa Bolivariana para las Américas

 

  • Es indiscutible la señal: en la unión está la fuerza. Nadie debe engañarse y menos los pobres. La derecha siempre buscará la manera de robarse la izquierda. Es una lucha de contrarios cada día más oportunista, más sangrienta, menos popular y más encubierta.

 

  • Ahora los verdaderamente buenos que miran con luz larga y para las mayorías el mañana, son los malos. Los que acuñan la muerte con el lavado de cerebro, de dinero, de tierras, de esperanzas…son premiados. O mejor, se premian entre ellos y apuntan con el índice como culpables del saqueo a la ética y la dignidad de quienes caminan en largas filas  buscando trabajo para ellos.  No es un trabalenguas. Es el rejuego imperialista.

 

  • El Golpe de Estado de este último domingo en Honduras, rompiendo los derechos constitucionales de un país decidido ya a ponerle STOP a la falange desmedida y neoliberal de los falsos gobiernos y la democracia, es otro alerta roja para los pueblos.

 

  • Al ALBA es la solidaridad, es la hermandad que le debíamos a los próceres americanos. Y para gloria de esta nueva América que emerge con la fuerza de su herencia india, condena y NO reconoce al gobierno golpista que pretende eclipsar las ideas de los hondureños y de su legítimo presidente Manuel Zelaya. Este continente vuelve a decir BASTA y echa a andar.

 

Por Graciela Guerrero Garay

 

LAS TUNAS, CUBA (29 de junio) – La voz india de América tiene la melodía exacta. Sus cuerdas de hombres buenos están afinadas. Esa guitarra hermosa que es de oriente a occidente, de este a oeste, de selva en selva, de llano en llano, de mar en mar, de mano en mano ha dicho NO a los usurpadores. Manuel Zelaya es el único presidente legítimo de los hondureños. Los presidentes del ALBA condenaron, para orgullo de los próceres, a los golpistas que este domingo jugaron a cambiar la historia.

 

Ese ataque al Padre Nuestro Latinoamericano no es sorpresivo. No somos tan ingenuos para pensar que se quedarán con la boca abierta y los brazos cruzados. La voluntad de unidad que sacude nuestras tierras ya está probada. La reunión del Consejo Presidencial Extraordinario de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América, con sede en Managua, Nicaragua, es la muestra palpable de que hemos dicho BASTA y echado a andar.

 

Una vez más, quienes llevan bien puesto el sombrero y no olvidan los pies descalzos deben bendecir por las cuatro esquinas del planeta el momento en que se creó esa magia de unidad latinoamericana que se llama Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). Y hay que reiterarlo, aunque gramáticamente huela a retórica. La única retórica posible es que los hondureños y los pueblos hermanos de la región nunca aceptarán tan bajo y gorilesco Golpe de Estado.

 

Es indiscutible la señal: en la unión está la fuerza. Nadie debe engañarse y menos los pobres. La derecha siempre buscará la manera de robarse la izquierda. Es una lucha de contrarios cada día más oportunista, más sangrienta, menos popular y más encubierta.

 

Ahora los verdaderamente buenos que miran con luz larga y para las mayorías el mañana, son los malos. Los que acuñan la muerte con el lavado de cerebro, de dinero, de tierras, de esperanzas…son premiados. O mejor, se premian entre ellos y apuntan con el índice como culpables del saqueo a la ética y la dignidad de quienes caminan en largas filas  buscando trabajo para ellos.  No es un trabalenguas. Es el rejuego imperialista.

 

El Golpe de Estado de este último domingo en Honduras, rompiendo los derechos constitucionales de un país decidido ya a ponerle STOP a la falange desmedida y neoliberal de los falsos gobiernos y las democracias, es otro alerta roja para los pueblos.

 

América nuestra estamos de pie. Y esos que odian las izquierdas, los que simulan ser ambidiestros y tocan hoy flauta y mañana violín, ya no es Cuba sola y roja, altiva y valiente. Es América toda. No os asombréis de nada.

 

La paz es la medida, el ánimo, pero también algo está claro: No podemos permitir que un grupo de traidores vuelvan a cambiar la historia.