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Gracias por estar, Papá

Con estas líneas quiero que llegue a todos los papás del mundo mis sinceras felicitaciones…el sentimiento de que son muy importantes en la vida y el futuro de sus hijos y nietos, de un mundo mejor, que empieza seguro desde casa, desde esa prolongación de la existencia que riegan sobre la tierra en el instante mismo en que son PAPÄ…

Feliz Día de los Padres…desde acá, desde Las Tunas, Cuba, todo un abrazo enorme lleno de calor, fe y esperanza

En la foto los padrazos de mi familia…Mi esposo, mi joven hijo que ya es papá, y ese divino tesoro que me ha regalado…mi nieta cuando cumplió su primer añito…

 

Por Graciela Guerrero Garay  

 

Te prolongas en tantos espacios que, a veces, siento que todo el tiempo del mundo no alcanza para tu estatura. Siempre ha sido hermoso sentir tus manos fuertes entre las mías, sobre todo cuando el miedo a caer me sobrecoge el ánimo y creo me faltan fuerzas para seguir adelante.

Es verdad que no tienes esa tolerancia dulce de mamá ni estás todo el tiempo en casa para compartir los juegos o hacer las tareas, pero cuando recurro a ti enseguida me abres los brazos y me levantas. Hasta recuerdo los cuentos que inventabas para amortiguar mi ansiedad o buscar algún paliativo al enfermarme.

Muchas personas dicen que hay papás malos, que no atienden a sus hijos y que apenas los ven algún día en la escuela. Yo estoy orgulloso de ti y quisiera que ningún hijo se sintiera infeliz por culpa de su papá. Todos los papás deberían ser como tú. Es lindo disfrutar ese beso por la noche, tan tibio como las sábanas en que me envuelves y acaricias.

Hoy todos te regalamos este domingo de junio, pero cada día eres tan importante que tu ausencia es como esas flores marchitas que lucen feas y tristes en los floreros. Te queremos, papá. Nunca creas que mamá puede sustituirte, aunque se las ingenie para asumir cuantas cosas parezcan imposibles mientras estás lejos.

Felicidades, papá. Gracias por estar y quitarme el riesgo de las piedras punzantes del camino. Mi viejo, caramba, recibe un abrazo enorme por tantos años de desvelo y compañía. Por los consejos, por esos regaños tan indispensables aunque las más de las veces te los compensé con una desagradable mueca.

Gracias por todo, padre mío. Gracias. Y si en algo puedo ahora compensarte déjame, pues,  multiplicar los besos y abrirte el corazón para que quepan todos los segundos que, por ti, siento que la vida tiene un sentido bello y soy el más gigante de todos los gigantes: puedo conjugar el verbo amar…Papá me ama, yo amo a mi Papá…