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Nuestro amigo y amante por excelencia de la décima, el pinareño Lorenzo Suárez, poeta y promotor cultural, tuvo un buen día la buena idea de escribirnos y hacernos notar el arduo trabajo que hacen en la más occidental de las provincias cubanas por mantener viva una de las manifestaciones poéticas que ni los ritmos más modernos de la música ni las metáforas que caben hoy en un verso libre, han podido quitar de la preferencia del pueblo.

Así de saludable anda y galopa la décima por la Isla de Cuba. Enamora con tal fuerza, que ya no puede encasillarse – como algunos detractores pretenden- a un solo auditorio: el campesino, esos cientos de hombres y mujeres que forman parte de las más hermosas tradiciones de la cultura nuestra.

Como este tema lo he traído a la bitácora para todos los lectores, a quienes he pedido sincera colaboración desde cualquier lugar de esta tierra nuestra, hoy les muestro uno de esas relatorías que con tanto cariño me envía Lorenzo. Gracias, amigo. Y mis parabienes para Eugenio Vicente que logró sus sueños y de seguro ahora es más feliz entre la bella naturaleza que envuelve a Pinar.

Es lindo saber que Cuba repiquetea viva y fresca por todo su archipiélago.

(Graciela Guerrero Garay)

 

LOS TRES SUEÑOS DE UN POETA

 

Eugenio Vicente León, poeta de 80 años y vecino del pequeño pueblo de Puerta de Golpe, tenía tres sueños para la realización de sus inquietudes intelectuales. El primero, lograr escribir un libro; el segundo que se lo publicaran y el tercero, asistir a su presentación en un ruedo de poetas improvisadores.

Este sábado 7 de febrero de 2009 el tercer sueño completó la realización de sus aspiraciones.

La Casa de la Décima Celestino García de Pinar del Río festejó en las voces de los poetas improvisadores y la música criolla interpretada por el Grupo Fulgor Campesina,  la publicación del decimario Árbol de otoño, obra en la que el presentador tuvo a su cargo la selección y el prólogo.

La edición estuvo a cargo de la Editorial Abril y con el consenso del CIERIC, centro  que atiende los proyectos culturales comunitarios.

Con la visita a la institución del Presidente de la UNEAC pinareña José de Jesús González Vera y algunos directivos de la Casa de Cultura Municipal, el poeta y promotor cultural Lorenzo Suárez Crespo hizo la presentación del libro.

Lorenzo destacó las inquietudes líricas del autor  que desde la infancia bebió la malara de su madre y tuvo la dicha de departir con los grandes de la estrofa mágica: Jesús Orta Ruiz, Angelito Valiente, Pedro Guerra y los más contemporáneos entre los cuales pudieran nombrarse, en su veta escrituraria, Adolfo Martí Fuentes.

Poeta que cultivara la improvisación en sus años mozos  y que en la posteridad  ha hecho de la malara su bitácora en los espacios de  reflexión antológica, mostró que lo que bien se aprende no se olvida, pues a la par de los repentistas subió al escenario y cantó variados temas en los que patentizó su gratitud a la institución por esta deferencia a su creación poética.

En nombre de la Casa de la Décima se le obsequiaron a Vicente varios objetos realizados por los artesanos de la comunicad, así como libros de poesía y décimas entre los cuales estaba Versiones de la Nostalgia, de Lorenzo.

La noche fue propicia para presentar además los títulos más recientes recibidos como parte de la colaboración del Frente de Afirmación Hispanista de México.

No podían faltar las rondas de los poetas, el espacio de las tonadas, así como el pie forzado y las controversias.

Juan Montano, director de la institución improvisó esta malara al autor del libro

 

Qué orgullo tener aquí

A la orilla del Guamá

A Eugenio León que está

Tan unido a Naborí.

En esta casa lo vi

Despertar como un retoño

Y como no soy bisoño

En la malara criolla

Vine a compartir la joya

De su libro Árbol de Otoño.

 

Momento estelar del encuentro decimístico lo fue el diálogo humorístico de Esther Martínez y Osvaldo Díaz y que tanto impacto causa siempre en el público que se da cita todos los sábados en la noche a orillas del Guamá.

Música, canciones, versos y el vuelo de la improvisación sirvieron de justificado orgullo a Eugenio Vicente León en su condición de poeta y repentista que ahora pasa a ser parte de las huellas literarias de la oralidad a través de sus malaras recogidas en el volumen Árbol de Otoño, otra semilla lírica en la poética pinareña y que espiga con su luz en la Casa de la Décima Celestino García como expresión de identidad y patrimonio cultural.