20081108204819-conopaloma.jpg

Todos los tuneros estamos muy pendientes de este terrible huracán

·        Se han llevado a lugares seguros a personas que viven en zonas vulnerables, así como a los animales y todos los bienes sociales y económicos de toda esta región oriental

·        Toda la Isla en una nueva alarma, porque donde no llegue Paloma estarán los vientos, la lluvia y el mar. Es categoría cuatro

Por Graciela Guerrero Garay

Aunque a esta hora de la tarde, 2 y 15.p.m.,  en mi ciudad capital, Las Tunas, aún no llueve, todo esta nublado desde ayer y, en momentos, soplan vientos que nos recuerdan que Paloma, ese otro huracán que pretende hacernos daño, está bien cerca.

Será nuevamente un sábado sin sol, lleno de ajetreo, tensiones, recuerdos tristes. La mala Paloma con cuerpo de ciclón quiere desbaratar lo mucho y poco que se ha construido en estos dos intensos meses de grandes sacrificios, necesidades, falta de luz, agua, carencia de viandas, interrupciones telefónicas. En fin, Gustav e Ike nos dejaron prácticamente en ruinas.

Hasta ahora mucho se ha levantado. El gobierno y la solidaridad mundial se encargaron de mitigar, poco a poco, las nostalgias. Ahora un nuevo fenómeno natural pone a riesgo la obra inconclusa de la recuperación. Y pronostica afectar a localidades que no fueron directamente dañadas por sus nefastos antecesores.

Pero con todo, ya están en lugares seguros personas y bienes. La gente asegura ventanas y puertas. Las escuelas sirven de refugio seguro para los evacuados de las localidades donde Paloma irá en desafío y sones de guerra.

En las bodegas y carnicerías se trabaja a tiempo completo para que las familias compren su cuota básica. Se repartió huevos, jamonada, pan. Llegó la leche para los niños y el yogurt. También está la cuota adicional de granos, arroz, grasa y cárnicos enlatados que se distribuyó para aliviar las tensiones de la cocina doméstica.

Ya comenzó una llovizna sobre mi ciudad, en los momentos que apuro estas líneas. Paloma es una certeza. Los cubanos, los tuneros, estamos nuevamente en combate. Hay nerviosismo, lógico y coherente con las experiencias de Gustav e Ike, pero cuando en la media noche ese animalito malo aciclonado toque nuestras costas e hiera nuestras tierras estaremos preparados.

Y, una vez más, decididos a levantarnos del golpe mortal.