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·        Nuevamente un huracán, el número ocho de la temporada en el Atlántico, tiene ya en constante laboreo a los cubanos, quienes desde que se dio a conocer el posible rumbo de Paloma comenzaron a prepararse para resguardar los bienes personales y los de la economía, muy dañada por el reciente paso de Ike y Gustav

·        En pleno proceso de una dura faena de recuperación, lo que ya parece un nuevo inevitable azote de estos fenómenos meteorológicos tensa las fuerzas en pos de minimizar los posibles daños, más cuando se pronostica el fortalecimiento de Paloma y se habla de una categoría 3

·        Todos los cubanos muy atentos a los partes del Instituto de Meteorología, sobre todo en el centro y el oriente del país, dentro del cono de posible trayectoria si toca tierras cubanas

Por Graciela Guerrero Garay

El octavo huracán de la temporada en el Atlántico, Paloma, con su inminente trayectoria de tocar tierras cubanas este fin de semana tensa las emociones y el laboreo de los cubanos, en pos de resguardar sus bienes personales y los de la economía, dañada en todo el país por el reciente azote de Ike y Gustav.

Aún cuando no se sale de una dura y ardua tarea de recuperación, con toda la infraestructura nacional colapsada por los ciclones de agosto y septiembre últimos, la noticia de la trayectoria de Paloma pone los ánimos en tensión y agudiza las lógicas preocupaciones que tenemos todos ante la impactante experiencia de estos meses pesados.  

Pero aún así, la gente empieza a tomar sus previsiones y en los centros de trabajo y estudio se adoptan las medidas pertinentes, se procede a la reubicación y movilización de medios y personas en lugares vulnerables y se trata de acopiar alimentos, distribuidos de manera racional en las placitas, donde se lleva lo que se puede acopiar después de Ike, que desmanteló la Agricultura, todavía lejana de cubrir las demandas y los balances dietéticos idóneos.

Días nublados es la impronta citadina desde este miércoles en Las Tunas y en casi en todo el país, donde llueve a intervalos, hace frialdad y todo es muestra plena de la influencia climática que afecta a la región caribeña.

Paloma, que se me antoja negra y con la mala idea de realizar un vuelo equivocado, puede estar acá mañana o el domingo. Una vez más nos reta la naturaleza a otra muestra de coraje. Las experiencias de Gustav e Ike están nítidas en todos. Hay conciencia de que el esfuerzo es doblemente enorme, pero, como siempre, volveremos a andar.

Estamos preparados. Paloma se encontrará con gente sencilla, con muchos hogares aún sin techo, con campos recién sembrados, con carencias y suministros escasos. Y también encontrará esas montañas de voluntades, heroicidades y optimismo que hacen de mi Cuba un ave fénix hermoso y siempre dispuesto a renacer de las penumbras.

Esperamos tranquilos, pues, la nueva ira de la naturaleza. Ya se podan los pocos árboles que quedaron en pie y vuelven ahora a amenazar tendidos eléctricos, techos, cables telefónicos y la vida ante cualquier eventualidad o imprudencia. Se trabaja nuevamente con los ojos más abiertos y el corazón a mil.