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Proezas de juventud

 

Por Graciela Guerrero Garay

 

La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo.

Sófocles

No podían quedarse atrás. No querían. Y apenas empezó la etapa de recuperación en la provincia, tras el azote de Ike, gestaron las ideas. Desde la primera semana están trabajando. Comenzaron con el apoyo en la recogida de escombros, mezclados con todo el pueblo que respondió en masas al llamado del Partido y del Gobierno.

Luego, decidieron formar y abanderar los contingentes 50 Aniversario. Por Jesús Menéndez la tarea cogió fuerzas, era uno de los municipios más desvastados. Le sucedió Puerto Padre, Manatí, Las Tunas, hasta crear uno en cada lugar, más otro integrado por los cuadros del Comité Provincial de la UJC.

Ya hoy 32 mil 319 jóvenes tuneros tienen huellas concretas en esta batalla que libra el territorio por normalizar su estructura económica y social, muy afectada en sus sectores priorizados y con pérdidas estimadas en más de 306 millones de pesos, fundamentalmente en la agricultura.

La producción de alimentos es una de las prioridades de estos nueve contingentes de la UJC. Cada fin de semana, de manera especial, las cooperativas, fincas, huertos estatales, organopónicos y áreas del MINAGRI y el MINAZ se llenan de rostros nuevos, risueños, comprometidos, laboriosos. Es el rostro real del protagonismo generacional que asumen cada vez con mayor responsabilidad y rápida acción.

EL ARTE NO FALTA Y SE AGRADECE

Los hacedores de espíritu, ese ejército potente que libra su batalla defendiendo la identidad nacional y multiplicando el acervo, no falta a esta cita grande de la Juventud. Los Instructores de Arte se suman y llegan a las comunidades afectadas trasmitiendo aliento y dejando constancia, al igual que los miembros de la Asociación Hermanos Saíz, con esos murales que hablarán de estos tiempos de lucha por el futuro, las ideas y la Patria.

COMO EN LOS PRIMEROS AÑOS

Esta generación de ahora está más apegada a los libros, la informática, los adelantos científicos. Parecían viejas historias aquellas de las madrugadas para coger un tren de carga, marcados por las camisas de mangas largas, sombreros de yarey, machetes y cantimploras, para sembrar caña en Manatí, Jobabo, Menéndez, Puerto Padre.

Ahora son camiones, pero los “amanezcos”  son los mismos, la urgencia es igual y la esencia es idéntica: cumplir con la Revolución, la Unión de Jóvenes Comunistas y tener la satisfacción de seguir los caminos del futuro.

Es una leyenda viva la que dejó Ike para contar entre los más jóvenes tuneros. Toneladas de escombros dejaron de entorpecer vías y afear el entorno. Ahora muchas matas de yuca, boniato, caña y hortalizas son cultivadas por ellos y ellos mismos la comerán mañana.

Esa es la virtud del trabajo, lo que cosechas, recoges.