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Por Graciela Guerrero Garay          Foto: Lloansy Díaz Guerrero 

Ya Nada será igual por mucho tiempo. La Avenida Primero de Enero, de incontables edificios a ambos lados, ya está limpia del gris de los escombros. Con la propia inestabilidad del sistema, en estos casos de desastre, la luz eléctrica llena sus noches y por el día da un viso de normalidad a la vida familiar.

Pero nunca será igual..Las palmeras que la adornaban ya no están. Tampoco las atrevidas Buganvilias, los gorriones y hasta los caguayos que venían a simular trapecios entre los barrotes de los múltiples balcones se han ido.

Hoy vi volar una mariposa y pensé que, quizás, era un capullo cuando el Ike estrenó su furiosos vientos por la ciudad.

De a poco, se entregan planchas para los techos, pero todavpia hay cientos de familias en los centros de evacuación. No pueden retornar a casa. Sencillamente, no tienen.