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Estas imágenes quedarán para siempre en la memoria de Cuba.

Ahora son la huella de un duro golpe de la naturaleza. Ahorita, la llamada al reto y al combate.

Mañana, y para siempre, la muestra irrefutable de lo que puede un pueblo unido, la solidaridad humana, la hermandad internacional, la voluntad y la confianza.

Ya estamos de pie. Muy lejos aún de la normalidad, Cuba, y esta provincia oriental de Las Tunas, tienen una fisonomía de esperanza y estrena, cada hora y cada día, nuevas bombillas que le llenan de luz las noches largas que han acontecido esta semana, despúes del ataque brutal del huracán Ike.

Por Graciela Guerrero Garay