20080912141914-casocinco180x130.jpg

Los CINCO siguen presos, pero el mundo tiene la verdad en la mano

·        No recuerdo con exactitud a qué edad ni dónde escuché o leí que la mentira puede darle la vuelta a la tierra sin ser reconocida, pero un día se revela en toda su magnitud. Con los CINCO cubanos antiterroristas presos injustamente en cárceles de Estados Unidos siento el peso total de esta máxima sobre quienes intentaron silenciarla.

·        Justamente el 12 de septiembre de 1998 empezó el montaje anticubano del suceso y el purulento juego del terror contra René, Gerardo, Antonio, Ramón y Fernando, sometidos desde el primer momento a un burlesco y dantesco tratamiento de los procesos judiciales de Estados Unidos y las normas internacionales del Derecho.

·        Del “Norte” no os sorprendéis de nada, puede ser un chiste de pasillo pero la frase – y la farsa – le viene de perilla a cada acto, decisión y manejo que sale, con firma y cuño, de la Casa Blanca contra Cuba, cubanos, personas, presidentes, pueblos, organizaciones y naciones que no acepten los códigos imperiales, neoliberales y macabros del sistema capitalista.

·        Los CINCO no son terroristas ni asesinos. Son hombres sencillos que renunciaron, por salvar a su pueblo natal y a muchísimos otros inocentes hermanos de raza, incluidos los norteamericanos, al privilegio y derecho propio de criar a sus hijos, amar a sus madres, esposas, hermanos...en fin, a tener una vida común y ordinaria como todos los demás.

Por Graciela Guerrero Garay

Cada minuto que disfruto del calor de las manitas tiernas de mi nieta o recuerdo, al galope de los días, los primeros años de su papá – mi hijo- no puedo sustraerme al escalofrío que debe cubrir de pies a cabeza a René, Gerardo, Antonio, Ramón y Fernando, los CINCO, ante la impotencia de no poder despertar con un beso a sus críos, los que tuvieron y no han podido disfrutar, y los que no han gestado por estar injustamente encarcelados allí, en la meca del terrorismo, ese país que se conoce como Estados Unidos de América.

Lo que más duele – y estoy segura que no solo a mí, sino a todos los que llevan con ética la vida o, al menos, razonan con un poco de sentimiento y dignidad propios - , es que no son asesinos, no son terroristas. Son inocentes de todos los cargos que se le imputaron para sentenciarlos a esas exorbitantes condenas que, sin el más mínimo pudor legal ni humano, hablando en verbo vivo, ni racionalmente son posibles de cumplir por un ser humano en el plano tierra.

Es, sin regodeos, una satánica burla al sistema judicial de USA y a las normas elementales del decálogo internacional. ¿Dos cadenas perpetuas, más 15 años, como dictaron contra Gerardo Hernández? ¿Qué enseñanzas pretende trasmitir el ejercicio del Derecho en ese país? ¿Sobre qué principios morales y cívicos aplican las sentencias?

La respuesta está en la misma prensa americana, el New York Time, que con la firma de Adam  Liptak, en un artículo que publicó el diario digital La Nación explica que la mayor parte de los jueces y fiscales en Estados Unidos son elegidos y, por lo tanto, son sensibles ante una opinión pública que está, según las encuestas, generalmente a favor de penalizar severamente los crímenes. En el resto del mundo, los jueces en lo penal tienden a ser funcionarios aislados de los reclamos populares para aplicar la ley con todo el rigor.

Y esa opinión pública, en el caso de los CINCO, se llama mafia contrarrevolucionaria de Miami, odio abismal a Cuba, lacayos de la Casa Blanca, gobierno norteamericano.  El ribete político que se le dio al proceso desde sus inicios no tiene ni da margen a discusión alguna. Diez años después hay muchas pruebas y testimonios que hacen la evidencia. La verdad ya no es secreta.

El mismo autor argumenta que Estados Unidos tiene menos del 5 por ciento de la población mundial. Pero casi la cuarta parte de los presos del mundo.  Al tiempo que deja constancia de que varios especialistas norteamericanos y extranjeros señalaron una sorprendente explicación para el elevado índice de encarcelamiento en Estados Unidos: la democracia.

No es sorprendente, diría yo con todo respeto al articulista. Es ridículo e irónico. Es otra genial manera de seguir jugando con los estados emocionales y los derechos del pueblo, del propio y el extranjero. Martín Koppel, al escribir bajo el título “Caso amañado contra los Cinco cubanos: parte de ataques a los trabajadores”, concreta que:

El caso amañado y la encarcelación durante los últimos 10 años de cinco revolucionarios cubanos por el gobierno norteamericano no es un hecho aislado. Se enmarca en los ataques más amplios de la clase dominante de Estados Unidos contra los derechos y el nivel de vida del pueblo trabajador, una ofensiva que se ha intensificado en los últimos 15 años bajo las administraciones de Clinton y de Bush.  

En realidad, los cinco hombres estaban manteniendo informado al gobierno cubano sobre las actividades de grupos contrarrevolucionarios basados en Florida que tienen un historial de colocar bombas y realizar otros ataques mortíferos contra Cuba desde suelo norteamericano. Estos ataques forman parte de los casi 50 años de acciones hostiles que Washington ha realizado contra la Revolución Cubana.

Desde los arrestos hasta el juicio y el encarcelamiento de los cinco hombres —dos nacidos en Estados Unidos y tres inmigrantes nacidos en Cuba— cada aspecto de este caso representan una injusticia que atenta contra los derechos constitucionales de todos, asevera.

Esa es la patente de corso del imperio, la manipulación hasta rayar con el absurdo de todo cuanto requiera dignidad, transparencia y respeto. Si no existe la causa, se la inventan y de alguna manera tenían que empezar a dibujar el grotesco payaso que justificara, a los ojos del mundo, esa lista de “países terroristas” que se arrogaron el bochornoso derecho de armar a conveniencia y entre los que, por supuesto, está incluida Cuba.

No es asunto de política exigir justicia desde esta tierra y de todas en las que los hombres con decoro – y conscientes por demás de quiénes son los verdaderos terroristas y enemigos – cierran filas por millones para reclamar la libertad de los CINCO.

Es un tema básicamente humano, ético, cívico, moral y solidario. Es una cuestión de principios y una tangible batalla para frenar ese río sangriento del poder y la mentira que, a esta altura de la civilización humana, condiciona que prevalezca la barbarie y el fascismo.

Y es tan elemental alistar el corazón junto a estos CINCO cubanos víctimas de tan sucia arbitrariedad porque va más allá de los límites de un castigo penal para convertirse, sin ecos ni espejos, en un crimen al derecho a la vida. No de Gerardo, Antonio, René, Ramón y Fernando, sino de sus hijos, madres, esposas, hermanos, compañeros y de los pueblos que ellos, apuntalados en la verdad irrevocable que sustenta la paz –aunque sea mancillada- defendían en el silencio con voces de su labor cotidiana.

Hace diez años el gobierno de los Estados Unidos podía contar el cuento de la “tía tata” o fabricar un culebrón a lo Corín Tellado. Hoy a su bolita de cristal le falta un ojo, está tuerta. Todas las lágrimas que han mojado las almohadas de sus familiares, amigos y compatriotas son rebeldes diamantes devenidos lanzas. La verdad le ha dado la vuelta al mundo y está reconocida.

En las aleccionadoras palabras de Fidel Castro, en octubre de ese mismo año 1998, está la esencia de la violación y la injusticia: "Lo primero que me llamó la atención, y así lo denunciamos en Naciones Unidas, fue que resultaba asombroso que el país más espiador del mundo acusase de espionaje al país más espiado del mundo".

No es casual que cada día sumen más los que piden libertad para los CINCO. El mundo no es miope. Es hora ya de que en USA, los títeres, se bajen del escenario. Los besos guardados en el alma de los hijos de estos hijos del bien tienen que ver la luz. Diez años es mucho tiempo para tanta justicia mancillada.