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Siempre la “puntilla” en el ojo equivocado (Parte III y Final) 
Por Graciela Guerrero Garay
Cuba le duele muchísimo a los señores imperialistas, los que viven y gobiernan en los Estados Unidos y los que andan regados, incluso con trajes de Caperucita Roja, por todos los continentes y naciones de este absurdo mundo en que vivimos.
Les agobia el socialismo en la Isla. Provoca alergia. Lo atacan y califican con las palabrotas más cochinas de los diccionarios, porque siempre la verdad resulta un temible adversario, una urticaria crónica, enrojecida y picando sin piedad, para los mentirosos, los aprovechados, los oportunistas y los que llevan en el corazón la codicia, el odio y la egolatría. Sinónimos en la vida real de políticas neoliberales, marginales, terroristas y destructoras de todos los millones que nacieron indios, negros, mestizos, pobres y pueblan, como grandes masas, las naciones del Tercer Mundo.
El ataque es comprensible. Es el único país del mundo que hoy puede hablar de un proyecto socialista donde, sin explotar a nadie, brinda sus mayores beneficios a los ciudadanos más humildes: impedidos físicos, ancianos, familias de bajos ingresos, enfermos inhabilitados para el trabajo, niños sin amparo filial, personas solas (aún cuando estén jóvenes) y todos aquellos que, por situaciones existencialistas, presenten algún problema que merite ayuda estatal o necesite de un subsidio.
La atacan o le silencian sus logros revolucionarios porque no pueden dormir tranquilos ante una realidad que es muchísimo más fuerte y brutal que su poderío militar, su prepotencia mercantilista, su codicia de guerra, poder, riqueza y conquista.
No quieren aceptar la perogrullada. Ni el sangriento bloqueo económico de más de 40 años, ni la guerra fría, ni la difamación, ni el robo de talentos, ni los cientos de millones pagados para alentar una disidencia interna, ni las leyes anticubanas, ni las invasiones, los atentados y cuanto complot sucio y macabro gesten con aliados e infiltrados han impedido que Cuba sea hoy, como hace 50 años atrás, Faro de América Latina.
A 90 millas de su más visceral enemigo político, una pequeña Isla, tanto en población como en extensión geográfica, mantiene invicta sus ideas revolucionarias y se gasta el honor de darle a su pueblo una educación gratuita y un sistema de Salud integral, desde la vacunación preventiva al nacer hasta un Hogar de Ancianos para los que no pueden convivir con su familia o quedan solos.
Y todo eso, asistencia médica incluida en los propios barrios, sean residenciales o periféricos, no le cuesta un centavo a nadie, sea obrero o desocupado, ateo o religioso, negro o rubio, niño o adulto. Pero, por demás, sin afectar sus servicios esenciales, sin reducir el presupuesto para el desarrollo ni los programas inversionistas, Cuba ayuda con colaboración de especialistas a decenas de naciones en el mundo y tiene el aval de calidad en muchos de sus renglones exportables.
No hay división de clases, aunque a la sazón del llamado Período Especial, ante la desintegración de la Unión Soviética, se notó, por primera vez en más de 40 años, algún desnivel en la calidad de vida de unas familias a otras, propiciado por la aplicación de medidas necesarias y emergentes para mantener las conquistas que, se sabía, tendrían un costo social nunca antes visto en el panorama cubano, como la entrada de divisas convertibles para una parte de la ciudadanía (las llamadas remesas familiares), lo que de algún modo, con la apertura de la red comercial en este tipo de moneda (con mayor prevalencia del dólar americano), marcó la diferencia.
Empero, la apertura al unísono de las Casas de Cambio (CADECA) dio también la oportunidad y la facilidad para quienes no recibían tales beneficios de adquirir los productos, en la medida de sus posibilidades. Nadie puede discutir que es una manera revolucionaria de minimizar los efectos en los rangos lógicos que la situación del país lo permitía. 
Más, los sesudos contrarrevolucionarios, maximizan todavía los efectos y no reconocen que el Período Especial ha dejado profundas enseñanzas y sintetiza, sin medias tintas, otro rotundo cambio positivo del socialismo para el socialismo, porque abrió puertas a la creatividad popular, demostró cuan sólidos son los principios de la mayoría y de a poco a poquito seguimos avanzando sin perder la libertad, los derechos, el sentido participativo, sin desamparar a nadie. Todo lo contrario.
En medio de este “debacle” que exageran los tanques pensantes de la frustrada apocalipsis cubana, surgieron batallas tan hermosas y decisivas como la Batalla de Ideas con su Revolución Energética, los Trabajadores Sociales, los Instructores de Arte, los Cursos Integrales de Superación para Jóvenes, los Joven Club de Computación, las Salas de Video y Televisión y la Universalización, por ejemplificar con algunos de mayor impacto social.
Todos, sin excepción, trajeron mejoras a los cubanos. Y hoy podemos contar al mundo de historias de vidas y de justicia social que afloraron, justamente, al extender hasta el más apartado rincón del país estos Programas Priorizados de la Revolución, cuyo artífice es y será siempre Fidel Castro.
Elemental Watson – repite Holmes- . Debe ser extremadamente doloroso para la mafia miamense, para los señores de la Casa Blanca, para sus aliados, para los que se creen dueños del mundo y herederos de la raza humana y los recursos naturales de las naciones que les vengan en gana, aceptar que Cuba tenga tanto de lo que le falta a la mayoría, de lo que ellos, matando y robando por el mundo, no han podido darle ni a sus electores ni a los inmigrantes que llegan allí cegados por la high life americana.
Socialismo o socialismo no es una consigna, mucho menos hueca. Los cubanos no tienen limosinas ni usan tarjetas de crédito. Todo les cuesta mucho sacrificio y sudor, entre otras cosas por la mismísima culpa de sus detractores imperiales, que hablan de que no hay derechos humanos en Cuba pero obligan a sus ciudadanos a viajar a este país una vez cada tres años. Hace poco que andaba por ahí una ley que abogaba encarecer, a los americanos, el costo de los envíos de dinero y paquetes a la Isla. Satánicamente descarado el asunto. ¿Quién tiró la piedra?....
Hablan y tildan de “dictadura” a este proyecto. ¿Qué dictadura es esa donde todos pueden correr libremente por las calles? Los niños juegan sin miedo en las aceras, en los parques, en las zonas aledañas a sus escuelas. Van solos a sus sesiones de clases con apenas 7 u 8 años. Hay acceso libre a las áreas de esparcimiento, cines, teatros, Casas de la Cultura, librerías, gimnasios, bibliotecas, galerías, playas… En fin, a cada uno de los lugares estatales que se dedican a la recreación sana e instructiva.
Solamente a locos o paranoicos delirantes se les ocurre manipular el positivo alcance de la Revolución Cubana. Ningún cubano tiene en los ojos ese temor callado y enfermizo que ves en el rostro de los hombres y mujeres que forman interminables carreteras humanas delante de las agencias empleadoras, en la mayoría de las naciones del Tercer Mundo y casi todas las desarrolladas.
Tengo una amiga que reside en Italia hace tres años y todavía no ha podido encontrar empleo. Es Ingeniera Industrial y trabaja cuidando niños. No es cubana, es venezolana.
En Estados Unidos son millones los que esperan por el permiso de trabajo para obtener un empleo mejor remunerado o trabajar, sencillamente. En México, más de 90 millones de niños, adultos y ancianos se ven obligados a laborar por cuenta propia y tres millones trabajan sin recibir remuneración alguna, según datos de la UNAM. El desempleo en USA alcanza principalmente a los hispanos. La tasa ascendía a 6,9 por ciento entre los latinos en marzo de este año, superior a la general, que creció a 5,1 por ciento.
Un informe del gobierno de Estados Unidos testifica que por primera vez subió a 406 mil la cantidad de personas que solicitaron, en julio, subsidios por desempleo. El país perdió en junio 62 mil empleos. La Organización Internacional del Trabajo (OTI) en el documento anual sobre las Tendencias Mundiales del Empleo advirtió que las turbulencias en la economía mundial, debido a la crisis en los mercados de crédito y el incremento del precio del petróleo, podrían dejar sin trabajo a cinco millones de personas. 
Medio Oriente y África del Norte registraron el año pasado las tasas más altas de desempleo, seguidos por América Latina y el Caribe. El Instituto Nacional de Empleo (INEM) en España hizo notar que en le mes de julio, el desempleo seguía en aumento y superó los dos millones 426 mil, la cifra más alta de los últimos 10 años.
En Cuba, con su socialismo, sucede todo lo contrario. Datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) ponen la verdad sobre la mesa:
   
                                 Ambos sexos                              
                                                                      Tasa de
                   Población                                 Actividad
                         en              Población       económica
AÑOS    edad laboral         activa                  (%)
   
2002          6.647,3             4.714,3               70,9
2003          6.654,9             4.716,6               70,9
2004          6.662,6             4.729,4               71,0
2005          6.679,9             4.816,4               72,1
2006          6.721,1             4.847,3               72,1
2007          6.721,5             4.956,3               73,7
   

Y si no bastara el argumento anterior. Aquí va otro detalle de la misma fuente:

                                    Ambos sexos
                                                                                 Tasa de
                                                                             desocupación
AÑOS         Ocupados     Desocupados                  (%)
   
2002             4.558,2             156,1                            3,3
2003             4.607,0             109,6                            2,3
2004             4.641,7               87,7                            1,9
2005             4.722,5               93,9                            1,9
2006             4.754,6               92,7                            1,9
2007             4.867,7               88,6                            1,8

 
  Esta es Cuba, a la que los detractores de la humanidad le piden cambios y democracia. No es perfecta, pero se parece mucho a los sueños de los que aspiran a las verdaderas riquezas humanas. Esas que no andan sobreruedas o titilan bajo el eufemismo de la droga. O la que cantan las moscas en los latones de basura donde los niños de la calle de casi todas las naciones de América Latina van a buscar el desayuno.
O la de los otros, de ese continente negro que se desangra en rojo con sus niños desnutridos, a quienes en una simple fotografía que circula entre los millones de imágenes por Internet, usted, yo y cualquiera le puede contar los huesos del costillar y el esternón.
Decir Cuba es hablar de niños sanos, aunque no duermen en cunitas doradas con localizadores externos. Es sentir calor humano por las cuatro esquinas, que se traduce en auxiliar a un extraño hasta movilizarse una comunidad entera para atraparle el cerdo que se escapó del corral del vecino y, con esta misma vehemencia, levantarse un domingo de descanso para desyerbar las áreas públicas, pintar las aceras y sanear la cisterna de los edificios multifamiliares.
O marchar al trabajo en jornada voluntaria. Es hacer un chiste del pan que llegó tarde, pero sentirse feliz con el sorbo de café, aunque esté mezclado. O es esto de ahora mismo, al filo de las tres de la mañana cuando escribo estas líneas. Sí, esta algarabía que lleva un grupo de jóvenes por la calle, que trae a la madrugada letras del último ritmo que disfrutaron en la Plaza Cultural…Conga, que rico, conga…ehhhhhhh.
Es desmesuradamente demencial tanta puntilla en el ojo equivocado. Bueno, siempre los excesos terminan en paranoia. El imperialismo y sus demoníacos conductores padecen de gota...de la gota fría. Y Cuba, por suerte, es un eterno verano y el sol, por tanto, llegó para quedarse.