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La UPEC tiene un hada

·        Multifacética, siempre dispuesta a trabajar y exigir, quiso llegar a metas altas y el esfuerzo le dio premios. Es la presidenta de la delegación de base de la Unión de Periodistas de Cuba del Semanario 26 y en los últimos tiempos tienen que ver con ella muchos logros y avances de este gremio periodístico.

Por Graciela Guerrero Garay   Foto: Alexis Peña López

El primer mes del año 1987 le cambió la vida y le demostró, día y minuto, muchas potencialidades que llevaba dormidas en su corazón y no había llegado el momento de estrenarlas, aunque todavía se sonroja al recordar los besos de sus alumnos, el cariño recibido por un gesto de consuelo y hasta la “mueca” por el inevitable regaño.

Los caminos del periodismo para Marlenys Hernández Guerrero no eran exactamente un misterio. Su labor de maestra en la escuela Pelayo Cusidó le acreditaron la selección de corresponsal del sector de Educación y, quizás, fue el golpe de suerte que la empujó a formar parte del colectivo de 26.

Estuve 13 años de educadora – cuenta – pero sentí deseos de incorporarme al Periódico, que cuando eso era diario y se hacia de noche. Solo el domingo lo teníamos libre. Muchas veces nos sorprendía el amanecer, por lo viejo de la tecnología, pero me gustaba el trabajo de corrección, me enamoré de él.

Y ese amor nunca dejó de acompañarse de la responsabilidad y la dedicación. Estoy segura que ningún reportero lo duda. Cuartilla o página en mano la ves, una y otra vez, consultando con el periodista, con los diccionarios, tantas veces hasta que se convenza de que el estilo y la gramática hacen el matrimonio perfecto, con el tutelaje de la ortografía.

Marlenys es así, tal vez demasiado “puntillosa” para algunos gustos, pero admirable cuando de llevar adelante una tarea le compete. Este laboreo que, con todo cariño y respeto, me recuerdan a una ardillita buena le llevó a desempeñar el cargo de Jefa de Redacción y ganar cada día más confianza dentro de este departamento, donde se trilla y pule cuanto trabajo sale a la luz pública.

La delegación de base de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) le seleccionó como su Presidenta en el año 2002. Mucho hay que reconocerle desde entonces. Aunque para ella simplemente cumple con lo orientado, los cinco años en que resulta la mejor entre sus similares de la provincia, testifican su perseverancia y voluntad ante los retos y las obligaciones ordinarias.

Hacer siempre más, encontrarle lo positivo a los riesgos, aceptar los desafíos, trabajar con tenacidad y no dormir mientras una idea quede sin cuerpo en su agenda, son los códigos secretos de esta mujer que también tiene la osadía de incursionar en el periodismo, ganar un espacio en la columna de Opinión del Semanario y sumarse a cuanto curso de superación esté en convocatoria.

La familia es el otro eje de su vida. No se turba en confesarlo. Sus cuatro hijos, cinco nietos y una bisnieta no tienen edad en su corazón. Tal como caza una errata, les sigue de cerca para tenderle las manos, evitar el tropiezo y regarlos con ese instinto maternal que la hace imprescindible.

¿Cuándo te jubilas, Marlenys?,  le pregunto de un golpe, mientras desgrano los datos que me anuncian a una militante del Partido desde 1993, una trabajadora destacada reiteradamente y a una incansable tunera que lleva con dignidad y dignifica cada labor que acomete en el barrio, la UPEC y el 26.

¿La jubilación?... bueno, ya puedo, aunque no quiero ni debo. Esa idea me llega a veces, cuando estoy un poquito agotada o colmada de preocupaciones, pero pasa. Voy a continuar, pues tengo deseos de seguir adelante…cuándo será, veremos… y esa sonrisa que matiza siempre su mirada afable le ilumina el rostro.

Puede ser un hada...de la UPEC, de su hogar, del trabajo, aunque me confiese que lleva en sí la gran insatisfacción de no haber terminado su Licenciatura en la Educación Primaria y de matricular otra carrera, varita mágica que tiene a la mano y no piensa dejarla escapar.

Entonces la pienso con nuevos libros en las manos, evadiendo la cartilla de los años y siendo lo que siempre es…una mujer cubana que tiene nombre propio en la historia refulgente de estos 30 años del Periódico 26, el otrora diario y ahora semanario de la provincia Las Tunas, el pregonero mayor de papel y tinta de la memoria de un pueblo que, como Marlenys, nunca ha dejado de andar desde que un enero también le cambió la vida.