20080712082942-tunas.gif

Con los pies en la tierra del pueblo

·        Otra vez esta Isla Antillana demuestra que su proyecto es popular, racional y perspectivo para todos los cubanos, sin levantar expectativas que enrumben los análisis hacia derivadas inalcanzables a corto, mediano  y largo plazos.

·        La solución a los problemas del país y el acercamiento real del trabajo de los diputados con los diversos sectores sociales, fue punto elemental en la agenda de esta primera sesión ordinaria, a la que asistieron más de 600 diputados y concluyó este viernes

·        Raúl Castro Ruz, Presidente de Cuba, clausuró de manera magistral y diáfana la importante reunión, en la que laboraron las doce Comisiones Permanentes de Trabajo y se evaluó el acontecer nacional con una visión abarcadora, analítica e integral

Por Graciela Guerrero Garay

A Cuba y sus dirigentes nadie puede quitarles el mérito de estar identificados totalmente con el pueblo y sus problemas. Lo que no quieren entender los fascistas, contrarrevolucionarios, imperialistas y mercaderes del poder, el neoliberalismo, la globalización del hambre, la pobreza y el genocidio humano es que mientras ellos estén en algún lugar del mundo, por pequeño que sea, resolverles las demandas a las grandes masas, que son pobres y multiplican ENE veces el número de ricos, es cada día, por culpa de ellos mismos, una misión muy riesgosa y una tarea arduamente difícil.

Más, si esa nación está bloqueada injusta y cínicamente por casi medio siglo, se llama Cuba, pertenece al Tercer Mundo y es una isla, con un proceso revolucionario probado a golpe de sudor y dignidad política y única en la tierra con un proyecto socialista, por demás atacado económica, ideológica y socialmente por el satánico gobierno imperial de los Estados Unidos.

Con estas verdades y la diáfana voluntad que, también por medio siglo, distingue el andar del Parlamento Cubano, se abrió la Primera Sesión Ordinaria de la VII Legislatura, con una agenda de trabajo integradora, a tono con las urgencias de las transformaciones que acontecen en la nación y las horribles tensiones que penden sobre los pueblos de América en este siglo XXI. 

Las necesarias modificaciones a la Ley de Seguridad Social, vigente desde 1980, demuestran el interés del gobierno por acercarse cada vez más a los momentos actuales y transformar todo lo que contribuya al mejoramiento ciudadano, impulse el desarrollo y acorte distancias en el empeño de elevar la calidad de vida, revalidar los resultados productivos, darle valor al salario y hacer un país equitativo y coherente con las esencias de sus ideas: el verdadero marxismo – leninismo.

Alargar los años de jubilación, las mujeres a los 60 y los hombres a los 65, lejos de significar explotación, humillación y manipulación estatal de los recursos humanos, es pensar en esa empleomanía y reconocer sus potencialidades. Es mirar a las generaciones del futuro con una verdad irrefutable: en Cuba la esperanza de vida, hoy, es de 77, 97 años, según estudios estadísticos que abarcaron la etapa 2005 - 2007.

Pero también es resultado de una reflexión profunda y real del desarrollo demográfico, el que arroja que para el 2025 existirán unos 775 mil ciudadanos menos en edad laboral, propiciados por esos altos índices que testifican una vida de 76 años, para los hombres, y 80,02 para las mujeres,  contra una tasa de natalidad baja, que marcó en el 2006 el mayor déficit de las últimas seis décadas.

El Presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, fue preciso: este privilegio que disfrutan por igual los cubanos nos sitúa dentro del 25 por ciento de la población del planeta cuyos niños pueden aspirar a vivir 77 o más años y nuestros compatriotas viven cinco años más del promedio de latinoamericanos y caribeños.

Mirar de frente esta realidad – muy positiva y humana amén de la tendencia de envejecimiento de la sociedad --, da fe de cómo se acrisolan las dificultades y se llevan a la palestra pública con meridiana claridad y democracia, todo lo contrario de lo que difaman y quieren vender como imagen de esta Isla los monopolios de la información y la propaganda mediática.

Mientras Cuba, pequeña y bloqueada, dibuja su futuro con todos y buscando mejoras para sus trabajadores, los poderosos del mundo hablan de democracia y aplican terapias de choque neoliberales que se traducen en recortes de salarios, despidos masivos y cierre de cuanta empresa afecte intereses y plusvalía.

Ha sido una Sesión con los pies en la tierra del pueblo. La resuelta decisión de poner a producir todo el terreno disponible y factible para cosechar frutos y alimentos en momentos en que la hambruna afecta a 854 millones de terrícolas, no necesita palabras de más. No es solo voluntad política, es una estrategia que involucra desde la empresa estatal hasta el productor privado. Habrá parcelas para todo el que las haga producir, rápido y bien.

El pormenorizado análisis de las industrias sideromecánicas tampoco deja margen a las sombras. Los avances y las deficiencias se pusieron en la mesa con el mismo ímpetu. Cada cubano tuvo la oportunidad de verlo, oírlo y reflexionar al unísono. Cada diputado dio sus puntos de vistas, llevó el sentir de sus electores.

Raúl hizo una clausura digna de este pueblo y su socialismo irreversible. No por campañas, imposición ni caprichos de élites parlamentarias. Irreversible porque cada metro que se avanza, cada paso que se retrocede, el presente y el mañana, no tipifican codicias personales, competencia burda y aplastante, degolladora, apologista.

Inclaudicable porque es de mayorías, de obreros y campesinos, de intelectuales y domésticos, de gente constantemente inconforme a pesar de lo mucho que tienen en este mundo que comparte tan poco y no garantiza ya ni el aire puro.

Constante porque es Cuba, con esa gracia de dar a muchos con casi nada y de ganarse los aplausos de los locos cuerdos que aman a Martí, a Fidel, a Raúl, a los revolucionarios y sus revoluciones; de los que no dejan morir al Che Guevara y les ponen con fe flores a sus muertos héroes.

Saludable esta reunión de la VII Legislatura del Parlamento Cubano. Simplemente, porque no hay “caperucitas ni lobos”, sino un ejército de mosqueteros atrevidos y sinceros que, aún con el precio del petróleo por el techo, estar a 90 millas del más grotesco de los monstruos imperiales, sentirse amenazado con bombas y palabras, vivir bajo la austeridad de un Período Especial y ser enjuiciado y cuestionado mil veces por segundo, construye puentes y cantos a la vida.

Que el resto del mundo se mire y apueste. Nosotros ya apostamos.