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¿En qué lado del pecho está el corazón de los ricos?

·        La voz de Cuba vuelve a poner el dedo en la yaga. “Sí se puede enfrentar esta crisis alimentaria, pero hay que ir a la raíz de los problemas, abordar sus causas profundas y rechazar la demagogia, la hipocresía y las falsas promesas", enfatizó José Ramón Machado Ventura, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en su intervención ante la urgente reunión convocada por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

·        Hoy, cuando debe terminar la cita, todavía no se avizoraban soluciones que en verdad lleven el plato a la mesa de los más de 200 millones de personas que sufren hambre crónica en África y los 33 millones de niños menores de cinco años mal nutridos en esa región. Esto es solo en el llamado Continente Negro. Las estadísticas del resto del mundo también dan escalofrío.

·        Otra razón poderosa la puso al desnudo Jacques Diouf, Director General de la FAO: El mundo sólo necesita 30 000 millones de dólares anuales para erradicar la amenaza del hambre. Ya no hay tiempo para seguir hablando: es necesario actuar.

Por Graciela Guerrero Garay

Cuba ha sido exacta, hay que buscar la raíz. Las naciones pobres, saqueadas, agredidas, bloqueadas, el llamado Tercer Mundo y los Países en Vías de Desarrollo, nunca podrán matar el hambre si los poderosos no detienen sus ínfulas de “mandamás”, sus aberrantes manías de grandeza y su inhumana y repudiable carrera belicista y terrorista.

Por estos días Roma vuelve a ser la Meca de la noticia de primera plana. La urgente Cumbre concertada por la FAO sobre Seguridad Alimentaria, los retos del Cambio Climático y la Bioenergía ocupa los titulares, en medio de un confuso panorama que no acaba de poner la balanza a nivel. Sin embargo, que es un digno paso en busca del entendimiento nadie puede negarlo.

La cuestión, ahora, es no convertirlo en el viejo juego del “ratón y el gato”. Es la supervivencia, el derecho de vida, el respeto a nuestra raza y el posible decoro de los que quieren dejar alguna buena señal en su paso por la tierra lo que está en la ruleta, aunque la palabra que cabe justamente es la vergüenza, no apta a contar por la historia en los vocablos auténticos del argot de los ricos.

Ellos, desde las calendas griegas, se atribuyeron el perverso “don” de decidir el destino de los pobres. Una vez más todos los caminos van a Roma. Y place, con mucha dignidad, que un país como Cuba, bloqueado y asediado por el más poderoso imperio del Norte, levante la voz con valentía y veracidad, y sentencie, con argumentos irrefutables, que hay que quitar la demagogia de toda solución posible.

Fidel Castro Ruz, en esta misma plaza italiana, hace más de una década lo dejó bien claro. “Las campanas que doblan hoy por los que mueren de hambre cada día, doblarán mañana por la humanidad entera…” Ahora Jacques Diouf, Director General de la FAO, vuelve a la diana: El mundo sólo necesita 30 000 millones de dólares anuales para erradicar la amenaza del hambre. Ya no hay tiempo para seguir hablando: es necesario actuar.

Y aquí va la puñalada de los “omnipotentes”: “en 2006 el mundo gastó 1,2 billones de dólares EE.UU. en armamento, mientras se desperdició comida por valor de 100 000 millones de dólares y el exceso de consumo por parte de los obesos ascendió a otros 20 000 millones a nivel mundial”, acusó el discurso del máximo representante de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Con estas sangrientas verdades, ¿se le ablandarán las tripas a los que han puesto, bajo su política neoliberal y mercantilista, las mesas vacías de 862 millones de pobres?

Pensemos que sí, que no habrá que hacerle una autopsia “In Vitro” para saber de qué lado del pecho tienen el corazón y se detenga para siempre este río turbulento de bocas abiertas, sobre todo las de esas pueriles manitas inocentes que llegan a este mundo con la divina candidez de los que necesitan pan.

Juremos que Roma se ha llenado de luz y resurja una voluntad político-humana-racional-inteligente de los que hoy piensan demoler el trigo para llenar los estómagos metálicos del carro de Super Man y los robot del futuro. Soñemos en que, todavía, la soberbia del consumo no es el SIDA y que, ahora mismo, cuando se termine la Cumbre de la FAO, un hombre rico se levante, fortuna en mano, y la reparta entre los angelitos negros y los blancos, los castizos y los mestizos…Soñemos, que soñó…y que al despertar, su grito sacudió la vitalicia androfobia de los que pueden matar para siempre la hambruna de la tierra.

Entonces, las voces que se levantaron en Roma no para llorar mentiras, sino para decir verdades, serán revalidadas y para todos los tiempos, amén de quien cuente la historia, esta reunión marcará un hito en la generación terrícola del siglo XXI. Lo demás es pura pacotilla y un infierno “con muy buenas intenciones”.