Se cazó al ratón

·        Las pruebas mostradas por el programa cubano Mesa Redonda, del canal Cubavisión, desde La Habana, dejan sin voz ni ardides a quienes niegan la política de injerencia y desestabilizadora que, por casi medio siglo, mantiene el gobierno de Estados Unidos hacia Cuba

·        La disidencia interna, con sus igualmente inmorales códigos éticos, sirven de cepo a funcionarios, organizaciones y representantes de los intereses de la Casa Blanca para llenar bolsillos, mantener activas campañas, guerra fría y show mediáticos que intentan pintar a la Isla como la antítesis del supuesto paraíso que se auto bautiza el imperio yanqui

·        No se trata de atacar de a porque sí. Se trata de defender, con dignidad, derecho, legitimidad y respaldo legal, una independencia que llegó para quedarse y la decisión de la mayoría del pueblo. Esa es la voz que cuenta y una vez más pone lívida la cara de los farsantes

Por Graciela Guerrero Garay

Las pruebas, contundentes, inconfundibles e irrefutables, mostradas durante tres días por Cuba, mediante el programa Mesa Redonda y difundido por el canal Cubavisión, ni los ciegos podrán ignorarlas. Y digo ciegos, porque los vídeos tienen voz y delatan nombres, lugares, evidencias.

El terrorismo de Estado que hace casi medio siglo perfila y enfila el gobierno de Estados Unidos hacia Cuba pierde, por años, su disfraz y ahora mismo acaba de quedarse en cueros. No es la primera vez, claro. Tampoco creo sea la última, pero estoy convencida de que cada denuncia, como esta de testificar que los grupos contrarrevolucionarios internos reciben fondos de organizaciones, mercenarios, terroristas y fuentes del gobierno americano, le abrirá las puertas a esa humanidad que todavía cree en la Casa Blanca.

En algún momento los descreídos tienen que creer. Yo me resisto a formar parte de una escala biológica, donde me dan el lugar “del animal más inteligente” y compruebo a diario que hasta los sapos muestran más adaptabilidad al medio y a la vida que el hombre. Mi pregunta es recurrente. ¿Qué más tienen que hacer los gobiernos del Norte para que se les acaben esos aplausos inmundos que le brindan sus aliados?

¿Cuánta gente americana, asiática, europea, india y hasta extraterrestre tiene que sentir bombas, llanto, hambre, enfermedades, alteraciones climáticas, desalojos, vértigos y marcas para siempre en la piel y el corazón? Todo por una causa común: hay un grupo de terricolas (Léase sin acento por favor. Estoy pintando ahora mismo una cola inmensa, más grande que la del orangután más grande) que no concibe que cada quien viva, como entiende, en el lugar que le tocó nacer.

Hay que copiar el modelo de los buenos. Pero esos “buenos” arman una guerra en Irak y matan a millones de inocentes porque “creen” que el pueblo es una amenaza para su seguridad o porque tienen un “armita secreta”. Pretextos baratos. La verdad la sabe ya todo el planeta. No voy a repetirla. O le quitan el derecho a comercializar a una empresa, simplemente, porque un potencial comprador no es “de su bando”.  Son tantos los horrores de esos buenos que este artículo llegaría al fin del mundo.

Y todavía, desgraciadamente, hay seres como Marta Beatriz Roque que se prestan al jueguito. Y digo “ella” porque es el arquetipo de mis terricolas. Lo que vale es Don Dinero, no importa de dónde ni de quien venga. Egolatría multimillonaria. ¿Dónde habrán encontrado esos conceptos de Patria, Libertad, lucha que defienden los disidentes cubanos y los contrarrevolucionarios de este mundo nuestro?

¿Dónde? Porque quien es verdaderamente un patriota no cobra ni exige precio por ello. Revisen la historia de todos los pueblos y encontrarán a los auténticos hijos de la Patria. Libertad, ¿de cuál hablan? Que dejen el cuento los corpúsculos de aquí, que gracias a la Revolución por ser como es y ser lo que es están ahí. En los propios Estados Unidos de América que se le ocurra a la Roque hacer lo que hace en Cuba. ¿Estaría todavía caminando por La Habana? Hay también muchas evidencias de desaparecidos. Usted lo sabe, ¿verdad?

Y lucha. Tremenda palabra hoy día. La única, la que nació para que el hombre sea, no se enfrenta a quienes defienden un pedacito siquiera, un pedacito, de pan para todos. Ni cuestiona ni llama dictadura a una nación que convirtió los cuarteles en escuelas y donde se puede salir con la misma seguridad a la calle a las doce del día, que a las doce de la noche.

No nos dejemos engañar. Cuba acaba de cazar al terrorista. Pero el asunto es más que cubano. Hay que estar alertas, muy alertas. La epidemia imperial no tiene geografías. En este juego de pim-pom estamos todos. Humanidad es multitud. Cuidado con los ecos que provienen del norte. O es que desde ya, sin darnos cuenta, ¿estamos renunciando a ser abuelos? La prueba contundente está aquí. Terrorismo. Disfrazar la esencia de los pueblos es Terrorismo.