Agradezco

Por Graciela Guerrero Garay 

Cuarenta y cinco años, y agradezco ser uno de los dos mil 645 alumnos que tiene la Enseñanza Especial en la provincia Las Tunas. Me han preparado para la vida y demostrado que los accidentes físicos o genéticos no son el final del mundo. Podemos ser útiles, y lo somos. Todos mis compañeros que terminaron estudios el pasado curso, tienen un empleo.

Agradezco el amor infinito de los mil 180 trabajadores que nos llenan de arco iris el alma, nos adornan con sonrisas y nos dibujan el sol cada mañana, aunque no podamos verlo ni buscarlo.

Cuánto agradezco el acto de fe y la incansable perseverancia de esos 60 maestros ambulatorios que caminan distancias y construyen puentes de amor para que yo, desde mi propia casa, no quede en la ignorancia y mis padres alivien el pesar y los desvelos.

Agradezco tanto y tanto. A los que nos apoyan desde la ANSOC y la ACRIFLIM con el pedestal de la ternura. Los que hicieron posible que Las Tunas se llevará el galardón de Destacada en los sextos juegos nacionales de las Olimpíadas Especiales. Los que nos abrieron y remozaron las 20 escuelas en que estudiamos. Los que nos forman en los talleres y nos demuestran, con infinita paciencia, que podemos ganar el desafío.

Y agradezco más, porque no importa cómo soy ni qué dolencia tengo. Lo que cuenta es sencillo, ser niño y nada más.