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Por Graciela Guerrero Garay      Fotos: Yaciel de la Peña

Desgasta este tiempo de pandemia. Afecta los amores, el hogar, donde anda la génesis de la vida y la sociedad. Nadie es igual aunque seamos los mismos y aquí, entre nosotros, se nota más por nuestra idiosincrasia y la existencia misma, llena siempre de retos quijotescos y un “después” que si bien es gerencial está lleno de dificultades cotidianas, incluso en tiempos de bonanzas.

Cada conferencia del Ministerio de Salud Pública es un golpe de “cal y arena” para la mayoría, sino para todos. Y digo “mayoría” porque en determinadas situaciones se cuestiona, pues el pueblo tiene ante sus ojos una evidencia que no ilustran las cifras, fundamentalmente en la cantidad de confirmados y fallecidos. Sin embargo, al titánico y respetado Doctor Durán lo esperan y es un ser imprescindible en las mañanas de tuneros y cubanos. Su palabra es ley.

A veces, delante de los desmanes sociales que escucho, palpo y me cuentan, siento que el Director Nacional de Epidemiología suaviza con su ternura aquello que debemos informar en blanco y negro. De alguna manera, la gente debe entender _ ya es hora _ que la Covid -19 no es juego. Si bien sobrevives, las secuelas son tan malas como la enfermedad. Entonces, aterrizo en la vacunación pediátrica, el inicio presencial del curso y todas las memorias que guardo de los comportamientos nuestros.

¿Seremos capaces de evitar en las escuelas y los círculos infantiles que los muchachos cumplan el distanciamiento y no se descuide ni un ápice la bioseguridad, cuando todavía no somos capaces de respetarlo en las colas y los lugares públicos? ¿Acaso no somos los mismos? Es decir, en esas colas no hay otros que padres, maestros, educadores, asistentes…Nosotros, en fin, los generadores del ejemplo y los controladores de que los alumnos cumplan normas. En blanco y negro, si lo logramos somos los súper héroes de las circunstancias y los modos. ¿Usted entiende, verdad?

Puede que no esté de acuerdo y le pasé un pensamiento “diablo” de que cuestiono una decisión que se hace cada vez más necesaria e impostergable. Error. Solo busco interioricemos que la responsabilidad individual es la pieza clave en detener los contagios y, elemental, en reducir la posibilidad potencial de contraer el virus. La vacunación no evita la enfermedad, nos ayuda a enfrentarla con una inmunidad fortalecida y debilita otras complicaciones.

Eso hay que decirlo en directo y sin matices a los estudiantes… en la casa, matutinos y vespertinos, el aula, la televisión, los Medios de Comunicación.. Hay que enseñarles a ser responsables sin paternalismo, a cuidar de sus vidas y salud. No se les puede inculcar una falsa realidad protectora, tergiversar/simular un entorno donde existe un enemigo mortal e invisible que acecha y mata, aún cuando hay cientos de personas sin dormir para que nadie muera, fundamentalmente médicos y enfermeros. Creo tienen que saberlo en blanco y negro.

Ahora no puede existir el afecto “toca toca”. Nunca. Ahora hay que quererse – si de verdad nos queremos, hondo y sin disfraz, con acciones solidarias, alertando el peligro, regalando saberes, no compartiendo objetos personales como lápices, libretas, pomos de agua... Con actos humanos hay que quererse. Los noviecitos deben entender esto, si quieren mañana la certeza de volver a la playa, a las discotecas, a los parques, sanos física y mentalmente. De esto hay que hablar en voz alta, sin temor a que exista dramatismo o miedo. La verdad es así, única y sin coloretes.

Como nunca, o quizás por primera vez a la redonda, casa y escuela, padres y docentes, tienen que actuar con puño unido. Ese, a mi sentir, será el éxito de este curso escolar. Un diseño del día escolar que no repita esquemas. Al contrario, que refleje un esquema sabio y defensor de la vida, sinónimo exacto de cero contagio con Covid-19. La fiesta escolar es esa en blanco y negro. Vacunarlos, sí, pero al tiempo lo más importante: el virus sigue aquí y tú eres responsable de no hacerle el juego de que te toque.

Y con la verdad de frente, disciplina y control, sin violaciones ni paternalismos, Soberana 02 será más. En grandes momentos, grandes decisiones. Llegó la escuela, bienvenida, pero ya no somos los mismos. La pandemia es un monstruo peligroso. Es mejor, necesario, enfrentarlo en blanco y negro. Me entiende, ¿verdad?