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Por Graciela Guerrero Garay  Foto: Internet

Las Tunas. -  Otro 5 de junio marca una nueva cruz al almanaque, donde la fecha es un símbolo, la bola del mundo, las manos, la verde plantica. Pienso en las mariposas. Ya no revoletean a mi paso con sus vuelos zigzagueantes. Tampoco encuentro sus sugerentes colores y magia entre los herbazales de la ciudad. No soy la única, por suerte, otros se percatan de la ausencia, pero no todos hacemos algo porque vuelvan. ¡El medio ambiente se lastima por tan diversos y pequeños detalles!

Descubro que ellas, mis amigas de caminos y tentadores juguetes vivos de la infancia, están en peligro de extinción y figuran, junto con los escarabajos y las libélulas, en las alertas rojas de las especies amenazadas. Según Bruselas, luego que la Comisión Europea divulgara las indagaciones, algunas de esas especies pudieran desaparecer en el mundo. ¿Estarán los niños de mañana condenados a renunciar a las fantasías poéticas que sugieren? ¿Se pensará en ellas cuando se podan y replantan los árboles, o se hacen los jardines?.  

Siento que este 5 de junio no es igual a los demás. Claro, ya nada es igual. Sin embargo, algo gravita de manera constante sobre las mariposas, a pesar de que es inevitable y necesario, las campañas de fumigación para erradicar al mosquito Aedes aegypti. Así lo dijo a Prensa Latina Alejandro Barro, profesor de la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana, al hablar sobre el primer y único Mariposario del país, ubicado en el Jardín Quinta de los Molinos en la capital, destinado a proteger a estos lepidópteros, los más conocidos y admirados por su belleza y de los cuales, según la Agencia de Medio Ambiente, existen unas 200 especies en el territorio nacional, 18 endémicas y 36 en peligro de extinción.  

“Restaurar los ecosistemas” es el tema principal que mueve la celebración de la fecha este año. Datos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) argumentan que la restauración de 350 millones de hectáreas de ecosistemas terrestre y acuáticos degradados podría ayudar a eliminar de 13 a 26 gigatoneladas de gases de efecto invernadero. La plantación activa y la erradicación de cualquier presión para que la naturaleza se recupere por sí sola constituyen formas de lograrlo.

Todavía podemos lograr que regresen. Hay que pensar y actuar. La humedad del clima y las fumigaciones, dicen los especialistas, son aquí los mayores culpables de que una  cifra importante de especies desaparezca. No destruyamos su habitad ni el de las otras miles de familias de animales y vegetales con quienes hacemos el honor de vivir el planeta. Extraño las mariposas, pero duele mucho más que los niños de mañana no puedan conocer, ni en fotos, a la mayoría de ellas. De eso nos hablan cuando cada 5 de junio la comunidad internacional intenta sumarnos al grito por la vida en la tierra. Eso que es el Día Internacional del Medio Ambiente.