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Por Graciela Guerrero Garay      Fotos: Reuerdos de Familia

Las Tunas.- Tienen olores y vibras especiales, afectivas y genéticas que unen para siempre aunque la vida y la muerte intenten mutilarlas de algún modo. Papá es una palabra única. Mano sincera y dispuesta. Pies ágiles ante el auxilio. Pecho fiel, desvelado, consejero, tierno y recto. Sabe del agridulce del mundo y lo necesario de templar el carácter y no andar de saltos sobre piedras.

Papá… casi siempre el primer balbuceo de los labios pequeños. El complemento en el arropo al llanto inconsolable. La voz subida de tonos en el instante exacto. No es como los otros. Existe en él una corriente divina que alumbra la confianza, desmenuza laberintos, guarda secretos, empuja, sostiene, levanta… no importan los relieves del terreno ni la altura de los montes. Es papá… y cerca andan sus benjamines queridos.

Dedicarles el tercer domingo de junio es reconocer la ternura que esconden entre la rudeza de la piel y la fortaleza de los hombros. Compensar esfuerzos. Agradecer. Es una fecha bienvenida y dulce. Justa. Un motivo real para acercarnos a esa complicidad hermosa que palpita en los desvelos de los padres, aunque no sean dadores de besos ni complacientes héroes de ciertas descabelladas actuaciones. Padre es guía y señal. Autoridad y respeto.

Vale, pues, que este Día se prolongue eterno. Rompa mitos absurdos y tesis mal fundadas. Una, encuentre, dance y abra las alas… Papá es el camino. Sangre que apellida, genera y multiplica. Pastor de familias. Señal y huella.

No es cualquiera. Es papá. ¡Muchas Felicidades!