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Por Graciela Guerrero Garay            Fotos: Reynaldo López Peña

Las Tunas.- Como las golondrinas, volverá, pero el caluroso y soleado verano del 2018 agoniza, tras dejar huellas muy positivas en el enclave social de esta oriental provincia, muy dada al divertimento, con niños y jóvenes superactivos, muchos visitantes foráneos (internos y externos) y una población que sobrepasa el medio millón de habitantes, quienes de una manera u otra disfrutaron de las masivas vacaciones que distinguen los meses de julio y agosto en Cuba.

Para todos los gustos pudo haber una opción recreativa, aunque la exigencia o la inconformidad de algunos solo vieran las manchas, en medio de un extraordinario esfuerzo por acercar el ocio a los más intrincados parajes rurales o vestir la ciudad de nuevas áreas de servicios, revitalizar la urbanización y animar el espíritu. En los criterios permeó la consabida teoría del “vaso medio lleno o medio vacío”, ilustrativa que todo tiene el color de quien lo mira.

En consecuencia, la mayoría recibió con agrado y elogios la remodelación del emblemático parque Maceo. Admiró la belleza del restaurante “La Esquina”, disfrutó y reconoció la calidad de sus servicios. Aplaudió la apertura de las piscinas y el ranchón, en el Parque Temático. En la Feria – como se llama popularmente al  Parque 26 de Julio- fue bienvenido el Cabaret. Y sería larga la lista de espacios de bien público que Las Tunas estrenó este verano, quizás como nunca antes o mucho más visibles, ahora, por el tiempo que muchos llevaban sumidos en el quietismo o cumplían propósitos frustrados.

Destacan por ejemplo la Sala de Videojuegos, en los altos de La Cubana, o el diseño multifuncional de La Arboleda y su entorno. Las aperturas de modernas dulcerías- panaderías y la reconstrucción total del agromercado El Mambí, si bien no tienen fines recreativos, significan saltos hacia una calidad de vida añorada por los tuneros, en lo referente a diversificar las unidades comercializadoras de alimentos con niveles dignos de confort,  tanto para los trabajadores como para el cliente. Y súper útiles en meses donde la familia consume más de lo habitual.

Las playas y el campismo, amén de la preferencia, fueron menos criticadas esta vez que en etapas anteriores, a pesar de que las ofertas de los cuentapropistas aventajaron las estatales, según dijeron los numerosos bañistas entrevistados.

En fin, los dos meses de vacaciones pasaron volando y, de cualquier manera, entre las molestias del calor, la demora de las guaguas locales – fundamentalmente en esta última decena de agosto- y los precios que siguen apretando el bolsillo y no en todos los casos hay equivalencia entre producto y calidad, los tuneros gozaron a “pululu” a sus modos y con sus posibilidades, vivieron el día en una ciudad y municipios más bonitos y modernos y responden cubanísimamente que quieren seguir “de vaca”.

Chau Chau, verano. No hay de otra. ¿Lo esencial?... hubo mucho más para elegir y se pasó mejor que el año pasado. Como las golondrinas, volverá, y ojalá veamos el vaso medio lleno en el 2019, no por mera elección positivista, sino porque realmente las novedades superen las actuales y se multipliquen los panes y los peces.