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Por Graciela Guerrero Garay       Fotos: María de los Ángeles

Las Tunas.- A pesar de que las jornadas del personal de salud se extienden hasta las primeras horas de la noche para evitar se propaguen los peligrosos mosquitos responsables del zika y otras virosis, galenos enfrascados en la campaña intensiva que se libra en esta capital opinan que todavía hay personas con actitudes inconsecuentes, y ajenas a la percepción de riesgos.

La doctora Osladis Peña Tamayo y su enfermera Deysi Ramírez Peña, del consultorio 24 del policlínico Gustavo Aldereguía,  explicaron a 26 Digital que si bien el MINSAP y sus especialistas permanecen el tiempo que sea necesario, codo a codo con los trabajadores de la brigada antivectorial, muchos pacientes cometen indisciplinas como no acudir a las consultas, se niegan a ingresar e incluso ocultan los síntomas, lo que demuestra “una irresponsabilidad total ante los esfuerzos que se hacen para preservarles la vida, cuidar las familias y reducir los índices de la enfermedad”, agregó.

En este período pueden trasmitir la enfermedad – explica Osladis – a familiares y vecinos y considero que se deben adoptar medidas con estos pacientes, para frenar la transmisión local.

En la manzana 554, de esta ciudad y perteneciente a esa área de salud, Rubinelson Hernández  y Nolberto Leyva, operario y jefe de brigada respectivamente, estaban activos en la comunidad. “No tenemos manzanas fijas, el trabajo es disperso, pero ante cualquier caso sospechoso de zika o un síndrome febril que se reporte realizamos el tratamiento perifocal, adulticida y el bloqueo del caso”,  puntualiza Rubinelson.

Igualmente indica que están fumigando con un líquido que se llama Ficam, el cual evita que los mosquitos depositen sus huevos en los tanques, cisternas, fosas, registros y letrinas, luego de señalar que eliminan los riesgos que se identifican junto a los moradores, y no dejan los barrios hasta recuperar las viviendas cerradas.

Orestes Concepción Velázquez, residente en Genaro Rojas 64, reparto Buena Vista, reconoce que todavía no todos los vecinos tienen conciencia de que prevenir, cumplir con la higiene y las orientaciones médicas le corresponde a todos, “yo hago lo que me orientan, pero es un problema de cada familia y el barrio en general”, puntualiza.

“Descubrir a tiempo cualquier sospecha de arbovirosis es un trabajo cotidiano y de mucho esfuerzo, porque es ir casa por casa a chequear la temperatura, detectar la mínima señal, conversar con las personas, por eso hay que ser receptivos y responsables”, destaca la doctora María Gutiérrez La O, quien es otro de los médicos del “Gustavo Aldereguía que, con batas blancas y sin horario de regreso, realizan las pesquisas comunitarias para que en la ciudad no encuentren abrigo los peligrosos mosquitos.