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Escrito por Misleydis González Ávila

Las Tunas.- Otra vez Clara tiene que regresar a casa sin su medicamento. A sus 76 años asegura que ciertos fármacos le son tan vitales como el aire que respira. "Y cuando me faltan -rezonga- ni le cuento cómo se ponen mis nervios. Esta es la segunda vez que acudo y me dicen que regrese de nuevo, pues quizás entren la próxima semana".

Lamentablemente, el de Clara no es un caso aislado, por el contrario, la ausencia de varios productos farmacéuticos es una realidad que enfrenta el país, y Las Tunas no constituye la excepción.
De un cuadro básico de aproximadamente 350 medicamentos comercializados por la Empresa Provincial de Farmacias y Ópticas en la provincia, 60 están en falta total y otra cifra similar en baja cobertura (poca disponibilidad en los almacenes), lo que suman alrededor de 100 que, por un motivo u otro, no se encuentran al alcance de la población.
En conversación con Alexis Lezcano Socarrás, director de la entidad en el territorio, 26 Digital conoció algunos detalles de la labor que allí realizan sus trabajadores y las estrategias para paliar esta situación, cuya principal causa recae en la escasez de materias primas importadas con las que la industria cubana produce estos insumos.
"Nuestra empresa -dice- se encarga de la comercialización minorista mediante la red de farmacias, que aquí cuenta con 102 unidades y están categorizadas en principales–municipales, las especiales de áreas vinculadas directamente con los policlínicos y las de atención hospitalaria. Además, tenemos nueve ópticas y cinco centros de producciones de Medicina Natural y Tradicional".
Las farmacias, en dependencia de su cuadro básico, efectúan pedidos a la Empresa Comercializadora de Medicamentos (Emcomed), la cual hace las entregas por medio de los ciclos de distribución. También se establecen los llamados servicios de faltas para llevar a las entidades los productos, cuyas cantidades eran inferiores o no estaban disponibles en el momento de la solicitud.
Con el objetivo de proteger a los pacientes que padecen enfermedades crónicas no transmisibles existe un grupo de fármacos por tarjetas de control. Hay otros que se expenden por recetas médicas, entre ellos los antibióticos y analgésicos.
Hoy, alrededor de 28 mil tuneros consumen enalapril, uno de los antihipertensivos con mayor inestabilidad en su oferta. Preocupa sobremanera la presencia casi fantasmal de este y otros que acompañan el tratamiento de los hipertensos como los diuréticos hidroclorotiazida y clortalidona.
Así podemos hablar también del salbutamol que aunque ha logrado cierta estabilidad,  tuvo su momento crítico y duele imaginar lo que significa para un asmático no tenerlo a su alcance.
¿Qué medidas adopta la empresa para afrontar el desabastecimiento?
"Cada semana se concilia con Emcomed las carencias en sus almacenes y las reportadas en todos los municipios. A partir de esos datos se elabora un informe de faltas provinciales y evalúa las posibilidades de entrada de esos surtidos según la producción nacional, para actuar en correspondencia y priorizar a los pacientes con mayores necesidades.
"Si bien la comunicación no siempre fluye de la mejor manera, está orientado que la farmacia actualice diariamente sobre el panorama de los medicamentos a los cuerpos de guardia de los policlínicos. El propósito es que el facultativo indique otras variantes de tratamiento dentro de los diferentes grupos farmacológicos y no prescriba aquellos que están ausentes de la red, pues eso significa maltrato y demora en la terapéutica de la persona enferma.
"Otra de las medidas es la recepción inmediata en nuestras unidades de las medicinas de baja cobertura. Indicamos que todas salgan al área de venta y que se informe con prontitud a los pobladores".
CALMAR LOS MALES
"Ante el déficit, por ejemplo, del nitrazepam y el clordiazepóxido, existen otros remedios de origen natural muy seguros como la pasiflora y el tilo. Tenemos además, un universo importante de jarabes anticatarrales y otros preparados de la Medicina Natural y Tradicional, que se fabrican en los laboratorios provinciales", recomienda Lezcano.
El actual escenario no vislumbra una solución inmediata. Factores relacionados con el insuficiente control de los responsables de la producción, distribución y venta, así como el escaso compromiso popular arrecian los perjuicios.
"El medicamento -afirma- debe ir a manos de quien realmente lo necesita, ello implica cerrar las brechas a la ilegalidad, sobre todo ahora que el país enfrenta tantas dificultades con la entrada de materias primas".
Quizás así, la próxima vez que Clara y tantos otros tuneros acudan a las unidades farmacéuticas encuentren la pastilla que alivia sus males.